Esto responde a que varios minerales son trascendentales para el desarrollo de tecnología verde, como baterías u otros equipos para la obtención y uso de energías renovables. A pesar de esto, la industria tiene desafíos para ajustarse a esta demanda y lograr cumplir con los objetivos de transición energética que tiene el mundo. Las oportunidades para el sector son amplias. Se estima que hasta 2030 las minas producirán solo la mitad del cobalto y litio que se necesita para avanzar en la transición energética al ritmo que se requiere para alcanzar las emisiones netas cero. Y para ese año alcanzaría una producción del 80% del cobre necesario. Esto demuestra que el sector tiene mucho campo para innovar y encontrar alternativas que le permitan aumentar su producción. Entre 2020 y 2040, se prevé que exista un aumento de la demanda de 12,2 millones de toneladas de minerales para la fabricación de tecnologías de energía limpia. Estos son, por ejemplo, cobalto, litio y cobre para la manufactura de baterías. Pero también se necesitan otros metales, como hierro que se procesa para la creación de acero con el que se fabrican turbinas eólicas, paneles solares y hasta plantas geotérmicas.También te puede interesar: Cada vez más mujeres forman parte de la industria minera Un reporte de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), advierte tanto de esta evolución en la demanda de productos mineros, como de la capacidad de producción de la industria. Y apunta que, actualmente, la mayoría de materias primas esenciales para la producción de vehículos eléctricos viene de África. Ante lo que se plantea que la diversificación de productores para abastecer al mundo es necesaria para evitar que haya un déficit de estos metales. De cara al futuro, la industria minera tiene grandes retos y oportunidades. Por un lado, debe aumentar la extracción de materias primas críticas hasta volúmenes históricos. Y, por otro lado, debe también evitar la sobreexplotación regional. Para esto, una opción es entrar a zonas inexploradas del mundo, conocidas como “jurisdicciones de alto riesgo”, en diversas regiones. Para ello, la tecnología es un aliado estratégico. Actualmente, existen robots teledirigidos que facilitan el muestreo de suelos. Y con este tipo de equipos es posible explorar terrenos complejos, como el desierto de Arabia Saudita, para buscar materias primas. Este tipo de avances, como el robot NOMAD, permitirá que en el futuro las expediciones de exploración sean más rápidas y seguras, a la par de consumir menos recursos y alterar menos al medioambiente. Fuente: World Economic Forum