En Ecuador, el panorama para los pacientes sigue siendo retador. Según el Indicador WAIT desarrollado por IQVIA para FIFARMA, en el país la aprobación de nuevos tratamientos puede superar los 36 meses y solo el 17% de los medicamentos innovadores alcanza una cobertura plena. Ante este escenario, IFI propone una agenda técnica orientada a modernizar la gestión sanitaria y asegurar que la ciencia llegue a tiempo a quienes más la necesitan. También te podría interesar: Banco Central del Ecuador presenta moneda conmemorativa de Ecuador para el Mundial 2026 Innovación en salud como motor de sostenibilidad y desarrollo Para IFI, la salud y la innovación no deben ser vistas como un costo, sino como una inversión con alto impacto social y económico. En 2022, la carga socioeconómica total por siete enfermedades clave representó el 3.5% del PIB de Ecuador. Los efectos indirectos e inducidos de estas enfermedades generan pérdidas más allá del sector salud, afectando cadenas de valor clave para el país. En este sentido, IFI impulsa políticas que consideren no solo el precio inmediato de las intervenciones sanitarias, sino su valor integral para individuos, familias y sociedades enteras. Cada dólar invertido en acceso oportuno a innovación médica retorna múltiplos a través de mayor productividad, reducción de cargas de cuidado familiar, y economías más resilientes. IFI plantea cinco ejes de acción: Mecanismos de acceso innovadores: Acuerdos de Acceso Administrado (AAA), que permiten compartir riesgos entre el sector público y privado, facilitando el ingreso de terapias innovadoras sin comprometer el presupuesto estatal. Eficiencia en el gasto público: Optimizar el uso de recursos mediante procesos de compra ágiles, transparentes y centrados en el valor terapéutico real. Decisiones basadas en evidencia: Fortalecer la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) y fomentar la investigación clínica local para guiar la política pública con datos técnicos. Previsibilidad y gobernanza normativa: Reglas claras y procesos de construcción participativa. Un entorno normativo previsible, que integre la visión técnica de todos los actores del ecosistema de salud, es fundamental para reducir la incertidumbre jurídica, agilizar el ingreso de nuevas terapias y consolidar a Ecuador como un destino atractivo para la inversión en innovación y salud. Fomento a la I+D: Consolidar la innovación en salud como un pilar de desarrollo nacional que mejore la esperanza de vida y la productividad del país. “Ecuador tiene la oportunidad histórica de dar un salto cualitativo hacia un sistema de salud eficiente. La clave está en adoptar decisiones basadas en ciencia y nuevos modelos de gestión que permitan ampliar el acceso de forma sostenible”, señaló Álvaro Maldonado, presidente de la IFI. Bajo el lema global de la OMS para este Día Mundial de la Salud, “Juntos por la salud, apoyemos la ciencia”, IFI hace un llamado a la articulación entre el sector público, la academia y la industria. El objetivo es claro: transformar la inversión en investigación en resultados tangibles que mejoren la calidad de vida de los ecuatorianos que enfrentan enfermedades raras, catastróficas y crónicas.