El impacto es mayor en la gama de entrada. En estos equipos, la DRAM y la NAND representan una parte más alta del costo de fabricación, lo que reduce aún más unos márgenes que ya eran estrechos. Para marcas como Xiaomi y Oppo, que compiten con fuerza tanto en China como en mercados internacionales, sostener precios bajos es cada vez más complejo. La industria no solo enfrenta un problema de costos, sino también de abastecimiento. Qualcomm advirtió esta semana que la disponibilidad de memoria será determinante para la dimensión del mercado móvil. En otras palabras, no se trata únicamente de fabricar más caro, sino de producir con insumos limitados. También te puede interesar: Vuelven las teclas al smartphone Los modelos premium tienen mayor capacidad para resistir este escenario, pero en el segmento económico la presión ya es visible. Según IDC, los teléfonos de menos de USD 100, que todavía mueven millones de unidades al año, están dejando de ser sostenibles para muchos fabricantes. Todo apunta a que el mercado entrará en una nueva etapa: menos espacio para el celular ultra económico y más presión sobre el consumidor final. Aunque la oferta se normalice en los próximos años, la industria difícilmente volverá a los niveles de precios que hasta hace poco hacían viable el smartphone barato. Fuente: Bloomberg Línea