La industria de bebidas continúa consolidándose como un motor para la economía ecuatoriana. Con un aporte de USD 1.118 millones, la generación de 16.220 empleos directos y el sustento de 200.000 puntos de venta y 30.000 recicladores, el sector enfrenta un escenario de crecimiento, pero también importantes desafíos en materia tributaria y regulatoria. Para conocer su desempeño, perspectivas y los retos que marcarán su evolución, conversamos con Alfonso Abdo, Presidente Ejecutivo de AIBE. ¿Qué buscan hoy los consumidores al elegir una bebida? El consumidor es cada vez más informado y exigente, por lo que demanda una oferta diversa de productos adaptados a distintos estilos de vida y ocasiones de consumo, así como conveniencia en formatos, sabores y canales de compra. ¿Cómo responde la industria a las nuevas preferencias del consumidor? Las empresas innovan constantemente y diversifican su portafolio: aguas gasificadas y saborizadas, gaseosas, jugos, hidratantes y energizantes. Apuestan por brindar diferentes tamaños y presentaciones; así como, nuevas categorías de hidratación avanzada, aguas infusionadas, sabores novedosos y formulaciones que se fortalecen en canales digitales. También te puede interesar: El sector agroalimentario representó USD 44.799 millones en 2025 ¿Cómo incorpora el sector las tendencias de salud y sostenibilidad? Las empresas innovan constantemente sus productos, en nuevas formulaciones e ingredientes para ofrecer variedad de alternativas que se adapten a los estilos de vida del consumidor. El sector también es un referente en inocuidad y economía circular. El material PET de bebidas es uno de los materiales más reciclados en el país y las empresas fomentan campañas de reciclaje e incorporan el 25% de resina reciclada, así como iniciativas de retornabilidad. ¿Cuáles son los principales desafíos y oportunidades para la industria de bebidas? El reto es mantener un crecimiento sostenido bajo la adopción de nuevos canales digitales, incremento del portafolio en categorías emergentes, previsibilidad normativa, regulatoria y tributaria para evitar presión de costos y riesgos de producción manteniendo el cumplimiento del sector en calidad, inocuidad y economía circular.