La fabricación de alimentos y bebidas, por su parte, representó el 44,4% de la producción de la industria manufacturera en Ecuador, situándose como una de las industrias más dinámicas en el país. Las ventas de la industria desde el 2016 reflejan este dinamismo e, incluso, un fuerte vínculo con la realidad social del país y el mundo al tener una baja considerable en 2020 debido a la pandemia. A pesar de que hasta el tercer semestre del 2022 ya era evidente un ligero crecimiento en las ventas totales por encima del PIB, el año seguramente cerrará en positivo ya que la industria considera sus meses picos de octubre a diciembre, debido a las festividades. Pese a que aún no podemos contrastar los resultados del año completo respecto al 2021, sí podemos remarcar que este crecimiento en ventas corresponde -en gran parte- al aumento de precios y no necesariamente a un aumento de la actividad productiva o al volumen de compras. La realidad es que la situación económica mundial encareció varios insumos y materias primas, además de que los procesos logísticos han atravesado un sinnúmero de retos. Así, de igual forma, los efectos de la política china del zero-Covid ponen en riesgo la disponibilidad de varios insumos y maquinarias para los procesos de producción y comercialización de alimentos y bebidas en Ecuador y en el mundo. Por último, pero no menos importante, la alta inflación en varios mercados, principalmente en aquellos socios comerciales para Ecuador, también representó un desafío para la industria durante el 2022. Entonces, ¿Qué podemos esperar para 2023? Quizá, un poco más de lo mismo. La inflación parece estable en la zona europea y en Estados Unidos, la situación continúa tensa debido a la guerra en Europa que no muestra señales de llegar a su fin. Por otro lado, está latente la “amenaza” de una recesión mundial que podría afectar en gran medida a los casi USD 13 mil millones de exportación agroalimentaria planificados para este año. Y aunque la situación socioeconómica del país no permite en este primer trimestre contar con una proyección optimista para el 2023, sí existe un fuerte compromiso de las empresas de alimentos y bebidas de continuar apostando por el desarrollo de la industria, para hacerla más productiva y competitiva a nivel local e internacional. Conscientes de esta problemática, la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) insiste en que las empresas añadan a su actual estrategia de negocios el desarrollo de productos más alineados con la realidad económica de la población ecuatoriana. En este sentido, y en nuestro afán de consolidar alianzas estratégicas y generar conexiones que abran la puerta para el desarrollo de iniciativas público-privadas y privadas-privadas en beneficio del país, en conjunto con el Ministerio de Producción, lanzamos hace unos meses el proyecto “Producto Amigo”, el cual busca generar una oferta óptima en precio y calidad para el gran segmento de la base de la pirámide. Esperamos que en 2023 este proyecto tome fuerza y anime a más empresas a encontrar nuevos espacios de crecimiento. Desde ANFAB seguiremos siendo un actor de interconexión y engranaje entre todos los públicos de interés a lo largo de la cadena.