El directivo detalla que en Europa, por ejemplo, el fin de la venta de vehículos de combustión será para el año 2035, acorde a la Comisión Europea. Esto hace que la industria esté atravesando una transición muy fuerte con respecto hacia un modelo de movilidad más sostenible”. Sobre los autos eléctricos en Ecuador Aunque ya existen beneficios tributarios, Molina sostiene que hay retos para que los ecuatorianos opten más por los vehículos eléctricos, ya que todavía este tipo de autos conforman una parte pequeña del mercado automotor nacional, reportando ventas anuales de entre 100 y 200 unidades al año. “La eliminación de los impuestos a los vehículos eléctricos es muy positiva, pero debe enfocarse exclusivamente a ellos, si se quiere impulsar su demanda. Pero el camino aun tiene varios baches que sortear, como la generación de un entorno que facilite la inversión en infraestructura de carga. En la parte ambiental, el ejecutivo sostiene que aún no hay claridad sobre cuál va a ser la disposición final de las baterías de los vehículos eléctricos cuando terminen su vida útil, es decir, entre 8 a 10 años, y cuál será su tratamiento para que no afecte al ecosistema. Por otro lado, el Director Ejecutivo de la CINAE recalca que no se deben confundir tecnologías al momento de otorgar beneficios. “Desde mi punto de vista, los vehículos híbridos no deben tener los mismos incentivos que los eléctricos, ya que al final estos autos utilizan combustibles para su funcionamiento, y su ahorro energético es mínimo”, resalta. Una deuda pendiente: la calidad de los combustibles David Molina considera que la transición hacia la movilidad eléctrica tomará mucho tiempo en Ecuador, por lo que una gran parte del parque automotor seguirá utilizando combustibles fósiles. Por ello, hace un llamado a que se mejore la calidad de los carburantes y que cumplan con los estándares de calidad en cuanto a octanaje y emisiones, ya que la gasolina súper y extra comercializada localmente, en comparación con la de países de la región, es de baja calidad y no es compatible con tecnologías de motores Euro 5. Esto constituye una limitante para que las marcas introduzcan al mercado motores más eficientes y de mejor tecnología, que reduzcan la contaminación. El diésel es otro problema, principalmente el que se expende en la Amazonía, pues su mala calidad no solo que atenta contra el ambiente, sino que está generando daños en el funcionamiento de los automotores.