“La independencia económica de las mujeres es la mejor forma de prevenir este problema”, afirma. La visión de la politóloga mezcla protección social, financiamiento y oportunidades reales de inclusión. Una de las iniciativas que lidera esta institución es el programa Emprendamos con Inclusión, que refleja esa estrategia. Con aliados como algunas empresas y organizaciones, ofrece formación en gestión de negocios y acceso a capital semilla de hasta USD 5.000. “En mayo entregamos 100 capitales. Hoy tenemos 100 emprendedoras activas en cosmética, gastronomía y oficios, muchas de ellas en barrios históricamente olvidados”. La protección también es central. El Viceministerio impulsa los Centros Violeta y oficinas de restitución de derechos. “Contamos con 16 centros y la meta es cerrar con 24, uno por cada provincia. Aquí las mujeres reciben asistencia psicológica, legal y social. Queremos que cada mujer afectada tenga un espacio seguro y acompañamiento integral para salir adelante”, explica la viceministra. También te puede interesar: Certificación para Proyectos alineados a los ODS: un enfoque integral para la sostenibilidad En educación, destaca el Bachillerato Violeta, desarrollado en conjunto con el Ministerio de Educación y UNICEF. “Muchas mujeres abandonaron sus estudios por violencia o embarazos tempranos. Este programa les permite terminar el colegio y abrir camino hacia educación superior y empleo formal. Recibir un certificado cambia la vida y la autoestima”, señala. El acceso al crédito es otro eje. El Crédito Violeta, en alianza con BanEcuador, ha colocado más de USD 10 millones en microcréditos, con montos que oscilan entre USD 3.000 y USD 5.000, “Detrás de cada cifra hay una historia marcada por precariedad o violencia. Queremos derribar esas barreras”, asegura.