En este contexto, Santiago Molina, Managing Director Latam de BPC, lidera su expansión en la región, convencido de que la tecnología redefine el acceso financiero. “Las cooperativas han sido un pilar clave para llegar donde otros no llegan”, afirma. Con más de 15 años en tecnología y una década en movilidad urbana, Molina ha construido una visión transversal entre banca, sector público y academia. Su experiencia en proyectos de modernización lo lleva a sostener que “el rol de las cooperativas hoy va más allá del ahorro y el crédito”. Su enfoque integra innovación con impacto social. Desde BPC, ha acompañado procesos de transformación digital en múltiples mercados. “La modernización no tiene por qué ser costosa ni compleja”, explica, destacando el rol de la nube y modelos modulares. Para Molina, el desafío está en simplificar procesos y mejorar la experiencia del usuario sin incrementar la carga operativa. También te puede interesar: El riesgo invisible que redefine la estrategia empresarial La evolución tecnológica también redefine la propuesta de valor. “Las cooperativas sin medios de pago digitales corren el riesgo de quedar rezagadas”, advierte. En ese escenario, plataformas como SmartVista permiten integrar pagos, billeteras y servicios financieros en tiempo real, ampliando oportunidades de negocio y alcance. En un entorno competitivo, Molina destaca la ventaja territorial de las cooperativas. “Su cercanía y conocimiento del socio son su mayor fortaleza”, señala. Sin embargo, insiste en que deben complementar con tecnología para escalar su impacto, responder con agilidad y consolidar modelos sostenibles en el tiempo. Mirando hacia el futuro, la apuesta es clara: ecosistemas abiertos y móviles. “Las experiencias centradas en el celular ya no son opcionales”, concluye. Para Molina, la inclusión financiera se consolidará cuando los servicios digitales sean cotidianos, accesibles y seguros para todos los segmentos de la población.