Las organizaciones no tienen interiorizado que su obligación es garantizar el derecho de los trabajadores y estar bien liderados. Un estudio realizado por Adecco en el 2019 evidencia que tener un buen jefe es uno de los factores que más valoran las personas para alcanzar la felicidad en el trabajo y obtiene incluso mejor puntuación que el nivel salarial. Procesos de selección que valoran la actitud Una compañía que decide no invertir en formación directiva, es como un hospital que se va llenando de médicos que jamás han pisado una facultad de Medicina. Y es que un líder necesita conocer las estrategias, técnicas, habilidades y herramientas que le ayudarán en el desempeño de su función. Al no capacitar al personal, específicamente a los líderes de grupos, existe un alto potencial perjudicial, tanto para el propio directivo como para las personas que estarán a su cargo, quienes tienen muchas posibilidades para experimentar dos de las situaciones más comunes en el trabajo: mal liderazgo o ausencia de liderazgo. John C. Maxwell, el creador de las 21 leyes irrefutables del liderazgo, asegura que la formación directiva es como la bolsa, que requiere inversión y tiempo para alcanzar grandes resultados. En este sentido, explica que no es suficiente con el estudio de conocimientos teóricos, sino que se necesita la figura de un mentor con experiencia, que sea capaz de hacer el acompañamiento práctico y que asegure la transmisión de la cultura corporativa. Tener un buen jefe es uno de los factores que más valoran los trabajadores para alcanzar la felicidad laboral. Los mentores son directivos que dedican parte de su tiempo a hacer crecer a los demás. Estos se desenvuelven en organizaciones que saben que la mejor forma de avanzar con determinación es formando a buenos líderes, y no a fieles seguidores. El liderazgo es el arte de dirigir y es una mezcla virtuosa de destreza individual con el modelo de gestión compartido, que abarca desde los criterios de organización hasta la política retributiva, pasando por los canales de comunicación interna o el sistema de seguimiento de objetivos. Es importante considerar que, hasta el líder más brillante puede fallar en una organización caótica. Uno de los empresarios legendarios del sector automovilístico, Henry Ford, lo tenía así de claro: “Solo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan: no formarlos y que se queden”. Fuente: La Vanguardia