Los tiempos en los que el altruismo era la mejor manera de demostrar el compromiso con la sostenibilidad han quedado atrás. La sociedad, los entes gubernamentales y reguladores, los clientes, proveedores y comunidades esperan comportamientos éticos por parte de las compañías, lo que ha incidido en que la sostenibilidad sea una prioridad en las organizaciones En ese sentido, José Miguel Yturralde, CEO de Ypsilom, sostiene que la sostenibilidad es esencial en la cadena de suministro, ya que muchas empresas, más allá de controlar los impactos directos en sus fábricas y oficinas, en un mundo cada vez más globalizado, pueden perder el control sobre sus proveedores o insumos. En la cadena de suministro pueden ocurrir problemas como violaciones de derechos humanos por parte de proveedores o trabajo en condiciones insalubres. Existe una amplia red de proveedores, clientes y relaciones de negocio interconectadas que hacen posible que las soluciones lleguen a los consumidores finales. Se dice que más del 80% del impacto ambiental de una empresa se encuentra en su cadena de suministro, lo que puede ser visto tanto como un desafío como una oportunidad. Los compradores importantes ya no solo buscan reducir costos, sino también crear valor a través de colaboraciones con proveedores clave. Al construir y administrar redes de empresas sostenibles, las marcas pueden generar un nuevo valor para los consumidores. Algunas organizaciones están tomando medidas para controlar su impacto ambiental directo y también buscan hacerlo en sus redes de proveedores. Según algunos, el 31% de las empresas globales están trabajando en la sostenibilidad, haciendo cambios en su cadena de suministro en temas como el cambio climático, la ética y las expectativas de los consumidores. Sin embargo, aún hay mucho trabajo por hacer. Al adoptar prácticas sostenibles en su cadena de suministro, las empresas no solo ayudan al medio ambiente y a la sociedad, sino que también contribuyen a un futuro mejor.