De acuerdo a Cortez, esta definición de riqueza es la base de lo que sufrimos hoy en día, la gran aceleración desde la 2da guerra mundial fue promovido por varios impactos tecnológicos, pero que, al no incorporar a lo social y ambiental en la definición de riqueza, también generó un crecimiento en los impactos medioambientales y sociales, que presionan los límites del modelo crecimiento lineal o unidimensional. Hay evidencia de más de 90 años de investigación científica, de un impacto climático consistente, que pone en riesgo a la vida tal y cual como la conocemos, con un impacto fundamental en el medio ambiente. De los principales riesgos fundamentales que limitan al modelo de crecimiento lineal desde un aspecto social, a 10 años los cuatro principales aspectos estarán relacionados a como la crisis medio ambiental afecta a la población y a la sociedad a través de eventos climáticos extremos, cambios críticos en los sistemas terrestres, pérdida de biodiversidad y colapso de ecosistemas, y escasez de recursos naturales. Pero esto no solo afecta a la población, sino que repercute también en la sostenibilidad del sistema financiero explica Cortez, el sistema económico-financiero está en riesgo y se encuentra vulnerable al corto plazo, por lo que requiere de una transformación desde sus fundamentos. En los mercados hay un aumento en el riesgo, además de que se deben diversificar las inversiones lo que genera un efecto sobre sus rendimientos. Adicional a esto, también existen límites éticos que deben ser considerados en el modelo de crecimiento, la empatía y el cuidado es la base de la evolución de la especie humana, debemos empezar por buscar cuidarnos a nosotros mismos para empezar a cuidar al planeta, el modelo de crecimiento lineal no pone a la persona en el centro. La esencia de la evolución humana como especie, aparte de su capacidad cognitiva consiste en su capacidad de sentir compasión y empatía, de poder transformarse y quererse interiormente para luego cuidar a su entorno. A estos límites hoy en día, se añade también el de límites cibernéticos, Cortez señala que en la industria 4.0 estamos hiperconectados y sumamente expuestos, el loop online de causa-consecuencia es revolucionario, nos obliga a gestionar nuestras consecuencias dado que vivimos en un entorno más transparente en el que la reputación esta más fácilmente expuesta. Por otra parte se debe considerar el avance de la inteligencia artificial, el cual si no se coloca en el centro el concepto de empatía, corremos el riesgo de una enorme desconexión. En este cambio de era, pasamos de un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo (V.U.C.A) a uno frágil, ansioso, no lineal e incomprensible (B.A.N.I), en este escenario nos encontramos en un punto de vórtice post V.U.C.A, en la que la confianza es la divisa que cotiza al alza el poder gestionar con éxito las estrategias en un contexto de alta incertidumbre y volatilidad. Por tanto, no vivimos una “era de cambios” sino un “cambio de era” que pasa de decadencia de la era de corto plazo que ha generado límites, a una de hiper-conexión y transparencia en la que es clave el construir y mantener confianza en un entorno que incorpora al ambiente, a la sociedad y a la gobernanza. Todas las organizaciones deben transformarse para generar confianza en la nueva era, la academia debe generar nuevo conocimiento de la realidad para poderla gestionarla apropiadamente, la administración pública a través de sus políticas debe resolver desafíos estructurales, y responder a estos mediante alianzas para conectar lo público con lo privado. La agenda 2030 adopta la visión de ambiente, sociedad y gobernanza (ESG), y se vuelve un facilitador para cocrear una hoja de ruta para abordar los retos que tiene la humanidad, en la que se definen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que están estrechamente interrelacionados, en un marco que se debe ubicar y contextualizar en cada territorio y realidad, con el desafío de convocar a otros territorios a hacer lo mismo y compartir experiencias y tecnología. En Europa se entendió que, para transitar a esto, los mercados necesitan de un Estado, por lo que se han implementado marcos legales, paquetes de financiamiento por EUR 750 mil millones (USD 800), y que además sirven para trazar objetivos comunes. De esta forma se están estableciendo nuevas directrices y estándares como la ISSB1 y ISSB2, que son normativas contables que incorporan el enfoque y cumplimiento entorno a la sostenibilidad. Se requiere por tanto de una transformación intramuros que integra el concepto ESG y los ODS, a través de una transformación cultural y de procesos que permitan un modelo de negocio sostenible y confiable, que debe ser transversal a toda la cadena de valor.