En este sentido, trabajar en la preparación psicológica lo realiza todo deportista en general, pero sobre todo en los competitivos y aún más, los de élite es un reto que no se puede dejar de lado. Y es que, sin duda, la habilidad mental le da la oportunidad a los deportistas, de alcanzar sus metas y retos personales para triunfar en una disciplina. Pero, ¿qué es la fortaleza mental? Lo resumimos en una frase: el cuerpo hace lo que la mente dice. Y se compone de diferentes componentes que detallamos para que los tome en cuenta. Autoestima: el deportista debe tener consolidada una buena autoestima, sino cada derrota será vivida y sentida como algo doloroso o frustrante. Una persona con una adecuada autoestima reconoce su valía pero, también, sus defectos, se quiere tal y como es, aceptando sus virtudes y defectos, sin que esto signifique que no trate de superarlos. Diversión: La práctica deportiva tiene su origen en la diversión, por eso un niño o niña comienza a practicar deporte, porque lo disfruta y eso hace que siga perseverando en el mismo. Esto, muchas veces, comienza a desaparecer en las competencias. Los deportistas exitosos no olvidan esto y es más, disfrutan más que nada las situaciones mayormente difíciles y complicadas y eso, los hace ser mejores. Un atleta que no se divierta en su deporte no durará mucho en el circuito competitivo. Tolerancia a la frustración: en este punto es importante entender que de las derrotas es de lo que más se aprende, no las ve como derrotas, sino como circunstancias que le permiten darse cuenta de los puntos que reforzar o trabajar con más fuerza, tanto en los entrenamientos como en las competencias, son maneras de seguir aprendiendo y avanzando en su deporte. Perseverancia: Una gran capacidad de perseverancia en el deporte ayuda a soportar largas, duras e intensas sesiones de entrenamiento, así como privaciones y los sinsabores de la vida competitiva. Aquellos atletas que tienen esta capacidad intrínsecamente o trabajada adecuadamente, perseverarán en la lucha por la victoria. Autoconfianza: La confianza en sí mismo es vital para cualquier deportista. No hay nada más seguro para incrementar la confianza que los triunfos y para traerla abajo que las derrotas, por eso, el deportista debe trazarse pequeñas metas para tener pequeños triunfos cada día. Manejo de las emociones: Esto es muy importante, el deportista no debe permitir que las emociones negativas como el enojo, la frustración o la rabia se apoderen de él, porque, eso, lo único que ocasionará es consumir sus energías y desconcentrar su atención en la actividad a realizar. Es importante controlar los nervios en los momentos críticos y no permitir que aparezcan las emociones negativas, manejarlas, retirarlas y más bien, promover las emociones positivas. Manejo de los pensamientos: La mente nos habla constantemente, es por eso que un deportista debe educar su mente para que lo alimente de los pensamientos adecuados. El cuerpo hace lo que la mente dice. El deportista juega como piensa, eso es lo que permitirá rendimientos picos.