El regreso a clases puede ser un período desafiante para los niños y niñas, ya que pueden enfrentar diversos problemas de salud mental que impactan su estado de ánimo, aprendizaje y rendimiento académico. Según investigaciones de la Asociación Americana de Psicología, entre el 20% y el 30% de los niños experimentan ansiedad al regresar a la escuela después de las vacaciones, lo que se manifiesta a través de síntomas físicos como dolores de cabeza, malestares estomacales, así como alteraciones en el apetito y el sueño. Aunque estas cifras no son alarmantes, reflejan una problemática en esta etapa. Los sistemas familiares que priorizan la salud mental, tanto de los padres o cuidadores de los niños y niñas, tienden a fomentar interacciones más positivas entre sus compañeros, reduciendo sentimientos de soledad, aislamiento, y promoviendo un sentido de pertenencia y comunidad. Esto es fundamental, ya que, según la OMS, la salud mental es un estado de bienestar que permite a las personas enfrentar los momentos de estrés, desarrollar sus habilidades, aprender y contribuir a la mejora de su comunidad. También te puede interesar: Nutrición Deportiva: Más del 50% del éxito está en la alimentación Para apoyar a los hijos/as en este proceso, se recomienda que los padres o cuidadores trabajen en crear un ambiente seguro y acogedor, implementando las siguientes claves: Con el apoyo adecuado y la atención a sus necesidades emocionales, es posible facilitar una transición más saludable y equilibrada, asegurando que nuestros hijos puedan prosperar tanto académica como emocionalmente.