Para la Dra. Paulina Paz, especialista en Ginecología y Obstetricia del HVQ, el cuidado integral de la mujer inicia cuando nace, continua con su niñez y avanza en su adolescencia; parte de la atención está en la consejería sobre la higiene personal y la aceptación; conocer los cambios tanto físicos como fisiológicos y sexuales a los que cada una de ellas está expuesta en esta etapa de su vida. Otro parámetro relevante en su cuidado, mientras va madurando, es el control de la natalidad a través de los métodos de planificación familiar y la prevención de enfermedades de transmisión sexual. En la etapa de mayor adultez de la mujer se inicia el control integral, con el tamizaje de patologías, que van apareciendo con el paso de los años, por eso es importante que se lo realice anualmente. En la sociedad en la que vivimos, es cada vez más común observar desigualdad, discriminación, abuso y violencia hacia las mujeres, lo cual pone en contingencia la salud mental de la misma, provocando generalmente síntomas de ansiedad y depresión; por ello, Paulo Pacheco Guerrero, Psicólogo del HVQ, explica que es importante trabajar en estos aspectos; sin embargo, hay consejos prácticos que se pueden implementar en casa como por ejemplo, trabajar en la auto imagen y el auto concepto, agradecer todo lo bueno que la vida ofrece y no centrarse demasiado tiempo en lo malo, hacer ejercicio con frecuencia, planear objetivos a corto y largo plazo, trabajar en el empoderamiento, confiar en las capacidades, una mujer segura de sí misma es capaz de cambiar el mundo, solo es cuestión de creérselo. Finalmente, en el caso particular de la espiritualidad, Nataly Freire, Coordinadora de los Diplomados de Capellanía Academia Bruckner del HVQ, indica que está comprobado que el cultivo y práctica saludable de esta área nos brindará herramientas para una buena gestión emocional, mejores recursos de afrontamiento para los desafíos de la vida diaria, mayor claridad para la definición de metas personales y toma de decisiones, herramientas para el desarrollo de relaciones nutritivas en los diferentes ámbitos, sentido de trascendencia, entre otros aspectos. Todo esto redundará en un equilibrio en la salud y el bienestar de la mujer, otorgándole plenitud de vida, lo que a su vez influirá positivamente en su familia y su entorno. La meta de la atención integral de la mujer está dirigida hacia el logro de una persona saludable tanto física, mental y espiritualmente.