Una de las compañías que impulsa esta tendencia es Tauniqo, una startup española fundada en 2022. Inicialmente desarrolló soluciones para universidades y escuelas de negocios, pero en 2024 orientó su estrategia hacia el mercado corporativo tras identificar una creciente demanda de herramientas que hicieran más efectiva la formación empresarial. También te puede interesar: Wärtsilä prepara su próxima expansión energética en Ecuador Su plataforma permite convertir documentos, presentaciones o videos en programas de capacitación interactivos. A través de avatares impulsados por inteligencia artificial, los colaboradores pueden practicar conversaciones con clientes, gestionar objeciones, resolver conflictos, fortalecer habilidades de liderazgo o participar en procesos de negociación, recibiendo retroalimentación en tiempo real sobre su desempeño. Actualmente, cerca de un centenar de empresas utilizan esta tecnología para reforzar la preparación de sus equipos. Además de la capacitación, la plataforma también se emplea en procesos de selección de talento mediante simulaciones que permiten evaluar competencias de los candidatos antes de la decisión final, la cual continúa en manos de reclutadores humanos. El modelo también ha despertado el interés de grandes organizaciones. Recientemente, Leroy Merlin anunció la implementación de la plataforma para entrenar a sus equipos comerciales y de liderazgo mediante simulaciones de ventas, atención al cliente y manejo de objeciones, con el propósito de trasladar el aprendizaje al desempeño cotidiano en las tiendas. La startup cerró 2025 con una facturación de 250.000 euros y proyecta multiplicar por seis sus ingresos durante 2026, además de ampliar su equipo y buscar una nueva ronda de financiación para acelerar su crecimiento. Más allá del caso de Tauniqo, la tendencia refleja cómo la inteligencia artificial empieza a redefinir la capacitación empresarial. En lugar de reemplazar a los formadores, estas herramientas buscan complementar el aprendizaje mediante experiencias personalizadas, medibles y cercanas a la realidad, permitiendo que las empresas desarrollen habilidades críticas antes de enfrentarse a situaciones reales con clientes, equipos o proveedores.