El fenómeno refleja un cambio en la distribución del valor dentro de la economía creativa. Históricamente, la generación de ingresos dependía de la producción y comercialización de obras realizadas por artistas, músicos, escritores o productores. Sin embargo, la expansión de herramientas capaces de generar canciones, imágenes, videos y textos está trasladando una parte creciente de los ingresos hacia las empresas tecnológicas que desarrollan modelos de inteligencia artificial y las plataformas que los distribuyen. También te puede interesar: Asia lidera la venta de entradas de cine y consolida su peso en la industria global Según el informe de la UNESCO, los ingresos de los músicos podrían reducirse hasta el 24% y los del sector audiovisual hasta el 21% para 2028, mientras el mercado de contenidos creados con IA crecerá de USD 3.420 millones en 2023 a cerca de USD 73.000 millones en 2028. Esta transformación ocurre además en un contexto de creciente dependencia digital: alrededor del 35% de los ingresos de los artistas proviene ya de plataformas en línea, el doble que en 2018. Gran parte de los sistemas de IA, a su vez, se entrenan con obras protegidas por derechos de autor, lo que ha abierto debates sobre compensación económica y propiedad intelectual. La presión competitiva también aumenta. Según datos citados por la UNESCO, plataformas como Deezer reciben más de 50.000 canciones generadas con inteligencia artificial cada día, incrementando la oferta disponible y dificultando la visibilidad de las producciones creadas por personas. Para los creadores, el desafío ya no consiste únicamente en producir obras, sino en competir dentro de un ecosistema donde el contenido puede generarse a gran escala y a bajo costo. Más que una revolución tecnológica, la expansión de la IA representa una reconfiguración del modelo económico de las industrias creativas. El principal desafío para los próximos años será definir cómo se distribuye el valor generado por estas herramientas y qué mecanismos permitirán proteger la sostenibilidad económica de los creadores en la nueva economía digital. Fuente: Informe Re|Shaping Policies for Creativity — UNESCO