Ese es el modelo desarrollado por Throxy, una startup fundada en Londres por Pablo Jiménez y Arnau Ayerbe. La empresa utiliza inteligencia artificial para rastrear información disponible en internet e identificar posibles clientes, especialmente en sectores industriales, educativos y logísticos, donde muchas compañías no mantienen perfiles digitales actualizados. También te puede interesar: Ecuador fortalece su estrategia comercial con Japón a través de una coalición exportadora La plataforma trabaja principalmente con empresas tecnológicas y logísticas que buscan llegar a organizaciones difíciles de localizar mediante los canales convencionales. Una vez detectados los prospectos, un equipo comercial se encarga de contactarlos y concertar reuniones con las compañías que contrataron el servicio. Este modelo combina automatización y gestión humana. Mientras la inteligencia artificial agiliza la búsqueda y el análisis de información, el contacto directo continúa siendo determinante para concretar una oportunidad comercial. La empresa cuenta con un equipo de 40 vendedores en Sudáfrica y alrededor de 20 colaboradores en Londres, entre ellos ingenieros especializados en tecnología. En apenas tres años, Throxy ha generado ingresos por EUR 3 millones y trabaja con clientes que van desde startups de software hasta grandes corporaciones. Por cada empresa atendida, puede coordinar entre 10 y 30 reuniones comerciales al mes, de acuerdo con la información difundida por sus fundadores. La startup comenzó sus operaciones con cerca de EUR 230.000 aportados por una firma de capital de riesgo. Posteriormente participó en la aceleradora Y Combinator y levantó alrededor de EUR 5 millones para financiar su crecimiento y continuar invirtiendo en tecnología. Actualmente busca nuevos recursos para ampliar sus operaciones. El caso refleja una tendencia creciente en las ventas B2B: la inteligencia artificial ya no solo se utiliza para automatizar mensajes o analizar bases de datos, sino también para descubrir mercados y clientes que permanecían fuera del radar digital. Sin embargo, el componente humano conserva un papel central para generar confianza, comprender las necesidades de cada empresa y convertir los datos en negocios. Fuente: El País.