La inteligencia artificial ya no puede entenderse como una suma de herramientas aisladas o pruebas de concepto dispersas dentro de las organizaciones. En el AI Business Summit 2026, Johnny Ordoñez, Head of AI & Innovation at Digital Business, Business IT, planteó que el verdadero desafío no está en adoptar más plataformas, sino en convertir la IA en una estrategia corporativa conectada con el negocio. Su intervención partió de una constatación contundente: mientras miles de empresas se apresuran a incorporar soluciones de inteligencia artificial, muchas no logran traducir esa inversión en resultados reales. “Vivimos una nueva fiebre, la fiebre de la inteligencia artificial. Miles de empresas están corriendo hacia su adopción, pero la realidad es que no nos está yendo muy bien”, advirtió. Para Ordoñez, el problema no es tecnológico, sino organizacional. La expansión de licencias, la multiplicación de herramientas y la presión por “hacer algo con IA” han derivado en inversiones altas, poco gobierno y escaso impacto tangible en los indicadores del negocio. Desde su experiencia acompañando procesos de transformación digital y empresarial, sostuvo que el principal reto consiste en vincular la inteligencia artificial con objetivos concretos, sin perder de vista el factor humano. “El mayor desafío de la adopción de la inteligencia artificial no es tecnológico”. La ruta que propuso para lograrlo empieza por una pregunta básica: dónde está hoy la empresa frente a la inteligencia artificial y hacia dónde quiere ir. Ordoñez insistió en que la IA debe asumirse como habilitadora del negocio y no como un fin en sí mismo. “La IA tiene que ser vista como un habilitador del negocio, no como el fin en sí mismo”, remarcó, al explicar que toda estrategia debe anclarse a indicadores, prioridades y casos de uso defendibles frente a la alta dirección. En ese recorrido, subrayó la necesidad de aterrizar expectativas, pues la promesa de eficiencias espectaculares no siempre se materializa al mismo ritmo que la inversión. Uno de los aportes más relevantes de su charla fue el énfasis en el rediseño de procesos como verdadero motor del impacto. Más allá de la infraestructura o del licenciamiento, Ordoñez sostuvo que el valor de la inteligencia artificial se construye cuando se identifican procesos críticos, se priorizan casos de uso y se define una hoja de ruta medible. “El factor de éxito más relacionado con el impacto real en la IA no es la infraestructura ni las licencias: es el rediseño de procesos”, afirmó. Bajo esa visión, propuso trabajar con discovery de casos de uso, centros de excelencia, AI champions y modelos de gobierno que permitan ordenar iniciativas, decidir dónde invertir y evitar que la adopción quede reducida a esfuerzos aislados o al uso descontrolado de herramientas por parte de distintas áreas. Su mensaje final dejó claro que la madurez en inteligencia artificial no depende de una receta única, sino de la capacidad de conectar estrategia, operación, liderazgo y control en un mismo sistema. Para el ejecutivo, no se trata de incorporar IA por presión del mercado, sino de construir una adopción responsable, gradual y orientada a valor. “No es cada dolor en sí mismo, es la conexión entre todos”, concluyó.