Valeria Burgos, Gerente de Innovación de AEI, y José Francisco Guzmán, Country Manager de Cirion Technologies Ecuador, analizaron cómo la inteligencia artificial puede acelerar la productividad empresarial cuando se integra con estrategia, datos, infraestructura y gestión del cambio. La inteligencia artificial está dejando de ser vista únicamente como una herramienta tecnológica para convertirse en un factor estratégico de productividad, cultura organizacional y generación de nuevas oportunidades de negocio. Esta fue una de las ideas centrales del conversatorio “IA como ventaja competitiva: productividad, clientes y nuevos negocios”, que contó con la participación de José Francisco Guzmán, Country Manager de Cirion Technologies Ecuador, y la moderación de Valeria Burgos, Gerente de Innovación de AEI. Burgos abrió el diálogo planteando que la conversación sobre IA no debe limitarse a su dimensión tecnológica, sino a su capacidad para generar productividad, impulsar cambios culturales y abrir nuevas oportunidades para las empresas. Desde esa perspectiva, orientó el intercambio hacia una pregunta clave: cómo las organizaciones pueden transformar la inteligencia artificial en resultados concretos para sus equipos, clientes y modelos de negocio. Guzmán sostuvo que la IA debe entenderse como una nueva infraestructura, comparable con el impacto que tuvieron la electricidad y el internet en otros momentos de la historia. Según explicó, esta tecnología será parte del día a día de las personas y de las empresas, actuando como un aliado y amplificador de productividad en todos los segmentos e industrias. A partir de ese enfoque, Burgos profundizó en la importancia de contar con datos confiables, infraestructura adecuada y una gestión del cambio que involucre al talento humano. En el diálogo, destacó que una buena data permite tomar mejores decisiones, desarrollar herramientas más efectivas, crear nuevos negocios, atender mejor a los clientes y fortalecer la relación con aliados y equipos internos. Guzmán señaló que las empresas que buscan aprovechar la IA deben partir de cuatro pilares: estrategia de negocio, datos, infraestructura y gestión del cambio. Enfatizó que la data es el “combustible” de la inteligencia artificial, por lo que la gobernanza de datos, la seguridad de la información, la conectividad y la capacidad de procesamiento son condiciones fundamentales para generar valor real. El conversatorio también puso sobre la mesa el rol del liderazgo. Burgos remarcó que los líderes no deben temer a la tecnología, sino utilizarla para fortalecer a sus equipos y dar seguridad a los colaboradores en el proceso de adopción. Guzmán coincidió en que la inteligencia artificial no reemplaza al talento humano, sino que amplifica sus capacidades y permite que las personas se enfoquen en tareas de mayor valor, creatividad e innovación. Finalmente, Guzmán compartió casos de uso aplicados en Cirion, como el monitoreo de miles de alarmas en redes y data centers de Latinoamérica mediante herramientas de inteligencia artificial, así como el desarrollo de agentes virtuales para apoyar al área comercial en la preparación de ofertas competitivas. Ambos enfoques reflejan cómo la IA puede reducir fricciones, optimizar procesos y convertirse en una ventaja competitiva cuando se implementa con visión estratégica. El diálogo dejó una conclusión clave: la inteligencia artificial no genera productividad por sí sola. Su verdadero impacto aparece cuando las organizaciones combinan liderazgo, datos confiables, infraestructura robusta, cultura de adopción y una visión clara de negocio.