Originalmente, Hello Kitty fue concebida como “una niña”, no un gato, como muchas veces se interpreta erróneamente, con una historia ficticia ambientada en los suburbios de Londres, donde ella vive junto a su hermana gemela Mimmy. El primer artículo con su imagen fue un monedero de vinilo lanzado en 1975. La expansión global y la construcción de un imperio de consumo Conforme avanzaba el tiempo, Sanrio apostó por convertir a Hello Kitty en una franquicia internacional. Gracias a ese impulso, hoy su catálogo supera decenas de miles de productos vendidos en más de 130 países, alcanzando una cifra de USD 84.500 millones en ingresos acumulados, desde su creación hasta este 2025. Además, la empresa diversificó su oferta: no solo artículos de papelería y juguetería, sino moda, accesorios de lujo, colaboraciones con artistas y celebridades, entretenimiento, licencias, exposiciones, entre otros. Este enfoque multifacético le permitió adaptarse a distintas audiencias: desde niños hasta adultos nostálgicos, coleccionistas, fans de la cultura pop, y consumidores de moda. También puedes leer: TikTok Shop redefine el lujo y transforma la experiencia de compra premium Diversificación del mercado Aunque Hello Kitty sigue siendo el pilar de Sanrio, la compañía ha evolucionado en los últimos años para reducir su dependencia exclusiva en ella. Años atrás, la marca generaba hasta 75% de las utilidades de Sanrio; para 2024, esa proporción bajó a cerca de 30%, gracias al crecimiento de otras licencias y nuevos personajes como Kuromi, My Melody y Cinnamoroll, entre los más populares. Con más de 50 años en el mercado y un legado que supera los USD 4.000 millones en ventas anuales, Hello Kitty no solo reafirma su rol como ícono de la cultura pop, sino también como un activo estratégico de clase mundial. Fuente: Business Standard, La República.