La historia de Kevin Plank también es la de otro joven rebelde que a los 23 años acababa de salir de la universidad y en el sótano de su casa y con la complicidad de su abuela se propuso reinventar una camiseta que le permitiera ser más rápido y ágil para concretar su sueño de jugador destacado de la NFL. Para la época pertenecía al equipo de fútbol americano en la Universidad de Maryland y odiaba cómo se empapaba de sudor la camiseta que se ponía debajo de las hombreras. Una situación incómoda que le llevó a reflexionar sobre la causa del peso extra que producía esta parte del vestido en el desempeño de un atleta. Entonces vio la necesidad de una prenda que siguiera estando seca. Hoy, esa idea de producto simple que comenzó en 1996 con 500 dólares de inversión es la generadora de 4.000 empleos en 40 países y estimada por mercado bursátil de Wall Street en una marca que supera los 3.600 millones de euros valor. Se llama Under Armour, el fabricante de productos deportivos con la mejor participación de mercado después de los líderes mundiales Nike y Adidas. “Fundé UNDER ARMOUR en 1996, cuando tenía 23 años y acababa de salir de la universidad” Había jugado fútbol americano en la preparatoria y la universidad y odiaba cómo se empapaba de sudor la camiseta que me ponía debajo de las hombreras. No sólo era incómodo – realmente creía que el peso extra afecta el desempeño de un atleta. Vi la necesidad de una camiseta que siguiera estando seca. Analicé todo tipo de telas y eventualmente escogí una que rechazaba cualquier humedad y seguía siendo ligera incluso si la persona que la usaba sudaba copiosamente. Pedí a un sastre que convirtiera el material en una camiseta, y produje un montón de prototipos. Después, me dispuse a venderlos. Para ello, recurrí a mi red de relaciones. Había ido a la Escuela Preparatoria St. John’s College, en Washington, DC, que tiene un fuerte programa de fútbol americano. Al menos ocho de mis compañeros de equipo de la preparatoria llegaron a jugar fútbol de Primera División en sitios como Syracuse, Wake Forest y Virginia, y dos de ellos llegaron a la NFL. También te puede interesar: Nike, la historia del logo más famoso del mundo Luego de la preparatoria pasé un año en una escuela que se llamaba Academia Militar Fork Union, que también era otra fábrica de atletas. Entre mis compañeros de equipo de Fork Union, 23 firmaron para jugar fútbol de Primera División en la universidad, y uno de ellos – Eddie George – ganó el Trofeo Heisman. Cuatro años después de graduarnos de Fork Union, trece de mis ex compañeros de equipo fueron reclutados por la NFL. En la licenciatura entré al equipo de fútbol de la Universidad de Maryland, y 20 o 25 de los compañeros de equipo que tuve durante los cuatro años que pasé ahí llegaron a jugar fútbol profesional. Esta es una parte de la historia de Under Armour que la mayoría de la gente no valora. Se enfocan en el producto innovador. Pero no sólo era alguien que había creado un nuevo tipo de ropa atlética. Tenía amigos dentro de los vestuarios de más de una docena de equipos profesionales de fútbol. Aunque Under Armour se ha convertido en una marca de más mil millones de dólares de venta al público, nació como producto para atletas de élite. Y cuando estaba delineando los planes para la empresa, mis contactos entre estos jugadores de la NFL fueron parte vital de mi estrategia. Pero conocer a estos tipos no necesariamente hizo que navegar el mundo del apoyo de las celebridades fuera menos complicado. Lo que empezó como una estrategia informal de formación de marca “de boca en boca” ha evolucionado para convertirse en un rubro de gasto multimillonario que requiere complicadas negociaciones y constante atención al rendimiento de la inversión. Pero también es muy divertido. Nuestra primera orden llegó en 1996, del equipo de fútbol de Georgia State, y poco después hicimos una venta importante a las Halcones de Atlanta y a los Gigantes de Nueva York. Todavía seguía regalando camisetas a jugadores con la esperanza de que pasaran la voz, pero recuperaba el dinero con la venta a los equipos. Cuando lanzamos zapatos para fútbol americano, todo mundo dijo que no íbamos a poder competir. Pero en pocos años logramos que Tom Brady ganara el trofeo al Jugador Más Valioso del Súper Tazón con nuestros zapatos. Lanzamos zapatos de básquetbol en 2010, y garantizo que en cuatro o cinco años nuestros atletas también estarán ganando campeonatos con ellos. Cuando empezamos, la forma en que las compañías usaban los apoyos era bastante simple: se ponía al atleta en un comercial o se esperaba que el logotipo se viera claramente en la televisión durante los juegos. Durante los últimos años eso también ha cambiado. Conforme los atletas siguen formando sus propias identidades de marca, buscan apoyos que reflejen sus valores y estilo de vida. Un respaldo exitoso debería facilitar una conversación entre la marca y el atleta y entre el atleta y el consumidor. Actualmente, las redes sociales nos dan infinitamente más oportunidades para contar nuestra historia. La mayoría de nuestros atletas tiene Twitter, y nuestro departamento de marketing tiene expertos en redes sociales. Normalmente tienen 25 años, con dos de experiencia, pero saben más de esto que todos los demás. También te puede interesar: Puma y Adidas: Dos marcas que nacieron de la separación de dos hermanos Viendo cómo han cambiado las comunicaciones en los últimos años, con la emergencia de Facebook y la tecnología móvil, es difícil decir cómo va a cambiar la industria de los apoyos en la próxima década. Sí sé que seguiremos aceptando esos cambios”. Fuente: Deporte y Negocios