Los protagonistas de esta historia son Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk, tres jóvenes estadounidenses que decidieron unir esfuerzos y talentos para construir una de las compañías tecnológicas más importantes de nuestra época. En el 2007, Gebbia logró convencer a Chesky para que se mudará con él a San Francisco y emprendieran algo juntos. Allí compartieron piso con otro joven llamado Nathan Blecharczyk, quien era Licenciado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Harvard y se dedicaba al desarrollo de software. A finales de ese año, recibieron la notificación de que el valor de la renta del departamento que compartían subiría un 25%. Nathan consideró que el nuevo precio era demasiado alto, así que buscó otro departamento mucho más económico, dejando a sus compañeros en un tremendo lío. También te puede interesar: Airbnb ofrecerá USD 10 millones para las "ideas de alojamiento más locas del mundo" Brian y Joe, llenos de preocupación porque a duras penas les alcanzaba para cubrir el costo actual del alquiler, comenzaron a buscar formas de ganar dinero extra. Una idea que nació de una necesidad Luego de varios días pensando, se enteraron que pronto se realizaría en la ciudad una convención de La Sociedad de Diseñadores Industriales de América, a la que asistiría una gran cantidad de personas de todo el país, por lo que los hoteles no darían abasto y se llenarían rápidamente. A Gebbia se le ocurrió la idea de comprar algunos colchones inflables y ofrecer hospedaje más Internet y desayuno en su pequeño departamento aprovechando la habitación que Nathan había dejado libre. Compartió la idea a Chesky e inmediatamente pusieron en marcha la iniciativa. Concretaron algunos detalles, compraron tres colchones inflables y crearon un sencillo sitio web bajo el nombre de “Air Bed and Breakfast”; un nombre que básicamente resumía su idea de brindar una cama de aire y desayuno a los foráneos. También te puede interesar: La historia de KFC: de jubilado endeudado a multimillonario a los 74 años Sus primeros tres clientes pagaron USD 80 cada uno por quedarse una noche y recibir su desayuno. Durante el tiempo que duro la convención, ganaron cerca de USD 1.000, suficiente para pagar la renta, además de que lograron conocer personas de diferentes estados y hacer nuevos amigos. Motivados por los resultados obtenidos, pensaron que tal vez su idea podía convertirse en un gran negocio, permitiéndole a muchas personas como ellos ganar dinero extra compartiendo sus viviendas con visitantes que buscaban hospedaje a bajo costo; sin embargo, necesitarían ayuda para lograrlo. Buscaron a Nathan para unirlo al equipo y juntos comenzaron a trabajar bajo el propósito de hacer tan fácil alquilar una casa, como lo es alquilar un hotel. Con Nathan en el equipo, empezaron a desarrollar un sitio web mucho más completo, intuitivo y funcional. El modelo de negocio era sencillo: los propietarios o anfitriones publicaban un anuncio ofreciendo sus habitaciones disponibles; las personas que debían asistir a algún evento tendrían la posibilidad de encontrar alojamiento económico con desayuno cerca a su destino; y la web cobraría una comisión por cada reserva que se concretara. Además, como elemento diferencial con respecto al hospedaje tradicional, dieron un enfoque de comunidad al servicio, marcándose como objetivos lograr que desconocidos se hicieran amigos y contribuir a que la gente se sintiera como en casa en cualquier lugar. Este enfoque se convertiría en uno de los pilares fundamentales de la propuesta de valor de la compañía. Un reto importante A pesar de su popularidad, evidenciaron un problema: cada vez conseguían atraer más tráfico al sitio y la plataforma funcionaba correctamente, pero la cantidad de reservas era demasiado baja. Decidieron entonces “ponerse en los zapatos de los usuarios” y mirar con lupa el proceso de reservas enfocándose específicamente en los anuncios publicados por anfitriones de Nueva York, que era la ciudad donde estaban la mayoría de sus clientes. Se dieron cuenta que había un patrón común en los 40 anuncios publicados: la baja calidad de las fotografías. Tras identificar el problema, alquilaron una cámara y viajaron a Nueva York para pasar tiempo con los anfitriones, conversar con ellos y ayudarles a renovar las fotografías de sus anuncios. Una semana después de haber renovado las fotografías, las reservas e ingresos de la plataforma se duplicaron. Reinventándose En 2009, rebautizaron a la compañía como “Airbnb”, un acrónimo del nombre anterior. Hicieron algunos ajustes al modelo de negocios y Airbnb dejó de ser una página para reservar habitaciones, para convertirse en una plataforma de reserva de distintos tipos de alojamientos, como apartamentos, casas y alquileres vacacionales. Un mes después de realizar estos cambios, recaudaron USD 600.000 de inversión con Sequoia Capital, una empresa de capital de riesgo con sede en Menlo Park, California. También te puede interesar: La startup que se convirtió en el primer unicornio ecuatoriano: ¿Cómo nació Kushki? Para 2010, ya se habían realizado más de 1.300 reservas a través de la plataforma; y la cifra aumentaba semana tras semana sin parar. Y en 2011, la compañía ya tenía presencia en 89 países y logró superar el primer millón de reservas. Además, recibió un financiamiento de USD 112 millones por parte de varios inversores, entre ellos el actor Ashton Kutcher, alcanzado así una valoración de USD 1.000 millones. Hoy, Airbnb cuenta con más de 7 millones de hospedajes en 100 mil ciudades y ofrece más de 50 mil experiencias por todo el mundo. Brian, Joe y Nathan hacen parte de la lista de las 1.000 personas más ricas del mundo, con fortunas personales de más de USD 4.000 millones. Fuente: Negocios y Emprendimiento