Millones de personas en países de todo el mundo, especialmente en comunidades rurales, basan su alimentación en un elemento básico como la harina de trigo o maíz. Sin embargo, esa aportación no es suficiente, ya que no incluye muchos de los nutrientes básicos para el organismo: es lo que se conoce como “hambre oculta”. La malnutrición, en sus distintas formas, es un problema que afecta a 52 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo, y que conlleva retraso del crecimiento a más de 155 millones, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El emprendedor social estadounidense Felix Brooks Church afirma que después de dirigir un proyecto para sacar a los niños de la calle, se dio cuenta que esos niños estaban casi siempre enfermos y que el origen de ese problema estaba en una alimentación insuficiente. También te puede interesar: Ecuador pierde cada año 4,3% del PIB por malnutrición Ahí surgió el Sanku, el proyecto de Brooks Church que se propone mejorar la alimentación de personas en países como Tanzania, donde ha puesto en marcha un sistema que añade nutrientes esenciales a ese alimento básico, la harina. Este proyecto ayuda actualmente a completar la alimentación de dos millones de personas al día en Tanzania. La iniciativa de Brooks Church se basa en una idea sencilla pero efectiva: una dosificadora. Este es un dispositivo similar a una balanza electrónica y que se puede instalar en molinos pequeños, muchos de ellos ubicados en zonas aisladas, que producen hasta el 95% de la harina de maíz que constituye un alimento básico en África oriental. Estos aparatos permiten enriquecer cada saco de harina con una dosis de vitamina B12, zinc, ácido fólico y hierro, y se complementan con un modelo comercial que hace posible que los molinos de harina locales puedan añadir esas dosis de nutrientes sin coste adicional para ellos o los consumidores. Al comprar los sacos al por mayor, Sanku puede vendérselos a los molineros a precio de mercado y usar el margen de beneficio para sufragar el coste de los nutrientes añadidos. De esta forma, el coste de enriquecer los alimentos para una persona durante un año entero es inferior a un dólar. Fuente: El País