En Asia, el impacto fue inmediato. El índice Kospi de Corea del Sur cerró con una caída de 9,9%, mientras que las acciones de Samsung Electronics y SK Hynix retrocedieron más de 12%. En Japón, el índice Nikkei perdió 3,55%, mientras que la Bolsa de Taipéi registró una baja de 1,34%, reflejando el nerviosismo de los inversionistas frente a las perspectivas del sector tecnológico. La tendencia se trasladó a Estados Unidos. En la apertura de Wall Street, el Nasdaq retrocedió 2,44%, el S&P 500 cayó 1,49% y el Dow Jones perdió 0,60%. Las empresas relacionadas con inteligencia artificial concentraron gran parte de las ventas, ante dudas sobre la sostenibilidad de las valoraciones alcanzadas por el sector. Uno de los detonantes fue el anuncio de SpaceX sobre un plan para endeudarse hasta por USD 20.000 millones, una señal que algunos analistas interpretaron como evidencia de que la reciente salida a bolsa de la compañía no fue suficiente para cubrir sus necesidades de financiamiento. Tras el anuncio, las acciones de SpaceX acumularon una caída cercana al 16% y se encaminaban a completar tres jornadas consecutivas de pérdidas. Te puede interesar: Marathon Sports vestirá a la Selección de Chile hasta 2030 y fortalece su expansión regional La incertidumbre también alcanzó a otras compañías estratégicas para el desarrollo de la inteligencia artificial. Samsung y SK Hynix, dos de los mayores fabricantes mundiales de chips de memoria, registraron fuertes retrocesos, mientras que la neerlandesa ASML, uno de los principales proveedores de equipos para la industria de semiconductores, perdió alrededor de 5% en la jornada. Los analistas señalan que el mercado comienza a reevaluar el elevado nivel de inversión destinado a infraestructura tecnológica, centros de datos y desarrollo de modelos avanzados de IA. A esto se suman factores externos como la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio y las expectativas sobre tasas de interés, elementos que han reducido temporalmente el apetito por activos considerados de mayor riesgo. Aunque la inteligencia artificial continúa siendo vista como uno de los motores de crecimiento más relevantes para la economía global, la jornada refleja que los inversionistas empiezan a exigir señales más claras sobre la rentabilidad futura de las millonarias inversiones realizadas por el sector tecnológico. Fuente: Primicias | The New York Times (DealBook) | Swissquote Bank