Por: Carmen Patricia Gómez B. En el modelo de comunicación que estuvo vigente hasta hace poco, el que habla es activo y el que escucha es pasivo, se reforzó durante años la idea de que para ser exitoso se necesitaba ser buen orador, pero no necesariamente ser bueno para escuchar. ➤ Ver también: ¿Qué determina la efectividad de los equipos de líderes? En el mercado pululan los cursos de presentaciones exitosas, oratoria, “piérdale el miedo a hablar en público”, pero los cursos para desarrollar la escucha no tienen la misma popularidad. El resultado es predecible: hijos, parejas y colaboradores se sienten poco escuchados y crece en el mundo el número de personas que prefieren comunicarse con una aplicación. El propósito principal de escuchar es comprender lo que los demás quieren comunicar, descubrir eso que está pasando internamente, de ahí su carácter activo y su complejidad. ¿Cuáles son los beneficios de la escucha en el lugar de trabajo? Construcción de relaciones de confianza Es parte fundamental de las conversaciones transformadoras que detonan el desarrollo y mejoran el desempeño Oportunidades para la realimentación Mejoramiento continuo Fomento de la creatividad y de la innovación “Cuando hablas, solo repites lo que ya sabes; cuando escuchas, quizás aprendas algo nuevo”. Dalai Lama