Él fue uno de los expositores de la séptima edición de Asobanca Future Forums, un espacio de diálogo y capacitación que realizó el 10 de noviembre de 2021 la Asociación de Bancos Privados (Asobanca). El tema abordado fue el Mundo de la Data y la charla de Moura se denominó : “Big Data en la banca, los beneficios de los datos en el negocio bancario”. ¿Cuáles son los pro y contra de que haya tanta data disponible y cómo están enfrentando estos desafíos las empresas del sector bancario? Hay muchos pros y beneficios. Uno de los beneficios es la oportunidad de dar un servicio que esté más adecuado y personalizado para cada cliente y de una forma menos costosa. Sin embargo, una de las dificultades de cuando se genera una cantidad tan grande de datos es el desafío de entender qué datos se van a utilizar, cómo se van a guardar y cómo van a manejar su seguridad. ¿Cree que las empresas de la región están haciendo un buen trabajo con el uso de datos en beneficio de sus clientes? Estamos avanzando en el camino correcto y a gran velocidad. Los principales bancos en la región están cada vez más adoptando nuevas tecnologías de datos. Fuera del entorno bancario tradicional también vemos muchas compañías que ya están en la nube y utilizando los datos como una ventaja competitiva. Podemos hablar de compañías que están en el ecosistema financiero como las fintechs y de otras que no nacieron como empresas financieras y que ahora están ofreciendo servicios financieros gracias al Big Data. En términos comparativos, hay una evolución muy rápida de las compañías en América Latina que están usando Big Data. Es un sector muy competitivo. ¿Estamos aprovechando al máximo esta era de gran cantidad de data de la que disponemos en la actualidad? No del todo. Todavía estamos evolucionando. Actualmente la industria sigue explorando oportunidades y retos en tres áreas clave: tecnología, personas y procesos. En lo relacionado a la tecnología, las plataformas de Big Data tienen menos de 15 años de creación y todavía están evolucionando. El segundo punto acerca de las personas es un reto por conquistar porque hay muchísima demanda y así como en otras regiones aún no tenemos suficiente personal capacitado para trabajar con datos. Al último está el reto de los procesos y la gobernanza de los datos. Aquí viene la pregunta: ¿cuánto de la data que tenemos se va a utilizar? ¿cuáles son las consideraciones de privacidad que se deben tener en cuenta? ¿En lo relacionado a procesos y gobernanza también juegan un papel importante las regulaciones que implementan los gobiernos? Así es, pero ante todo es importante tener presente que los datos pertenecen a las personas que los generan, es decir, sobre quién se generó esa data. La regulación aquí ayuda a estandarizar el mercado para beneficiar a todos los actores del ecosistema y asegurar que los datos sólo sean utilizados por las partes autorizadas y para los usos autorizados. ¿Cómo afrontar el desafío que plantea el incremento de ciberataques en medio de la creciente digitalización de las actividades? Es un tema muy importante. Es como una carrera en la que no se para. El fraude adopta nuevas tecnologías y evoluciona rápidamente por lo que es importante hacer las inversiones necesarias para la protección de datos y proteger nuestros sistemas. Las dificultades se generan usualmente cuando la seguridad de datos se ve como un costo y no como una parte integral del modelo de negocio. El sector financiero tiene una experiencia amplia y sistemas mucho más fuertes que otras industrias con respecto a este tema, pero los retos son cada día más grandes en la medida en la que el fraude y el cibercrimen se especializan. No se puede bajar la guardia. ¿Cómo está facilitando la vida de los clientes de la banca el Big Data? En la interacción entre empresas y personas observamos que cada vez hay una mayor evolución hacia el canal digital. Antes el gerente de la sucursal de una entidad podía conocer a sus clientes, pero había un límite en el número de personas que podía atender. La digitalización y el Big Data utilizan la información que ya teníamos como empresa de nuestros clientes para atender a más de ellos y de una manera más eficiente, transformando la interacción física a una digital. El manejo de riesgo y de fraude, los modelos de propensión; es decir, aquellos modelos que se usan para saber exactamente qué es lo que le haría la vida mejor y más fácil al cliente, eso ya existía antes de la era digital en el sector financiero, pero con una disponibilidad más grande de datos ahora hay modelos cada vez más avanzados. Estamos viendo también que ahora hay nuevas técnicas de mercadeo, servicios de atención y respuesta automatizada, como los chatbots. Estos diferentes pasos y aspectos de personalización están ayudando a la banca a tener un mejor servicio. Pese a los beneficios de la era de los datos y la digitalización todavía hay un segmento de la población que prefiere los servicios bancarios de manera física. ¿Qué hacer con ellos? Con la pandemia se ha observado que las generaciones que usualmente no accedían a los medios digitales empezaron a probar canales virtuales de los bancos o comenzaron a comprar en línea. En general, hubo un cambio de comportamiento en este segmento de la población y un avance más rápido hacia la digitalización. El trabajo de convencimiento que hicieron las generaciones más jóvenes para que los más grandes se involucren en los medios digitales también fue un gran paso para que se dé este cambio de cultura. ¿Cuál fue el principal impacto o cambio que trajo la pandemia al sector financiero? La pandemia generó un cambio cultural mundial. Las personas empezaron a tener una interacción diferente en términos personales y laborales. Considero que ese cambio va a seguir acelerándose. En el caso de los bancos, hubo sucursales cerradas y el medio digital fue el único que permitió en muchos casos acceder a los servicios financieros, eso fue muy importante. Hubo un cambio de cultura en la industria. Ya sabíamos que era importante la evolución digital, ya la mirábamos, pero ahora no se puede ignorar en lo absoluto su importancia. Otro punto es el tema de la higiene. En 2011 yo empecé a trabajar con las tarjetas de pago sin contacto en Mastercard y tenía que explicar y convencer sobre los casos de uso de esta tarjeta. Se vendía mucho la idea de que los pagos estaban migrando al medio digital en celulares, eso convencía a la gente, pero la idea de que este medio era más limpio no era convincente para las personas en esa época. Hoy en día, además de los conocidos beneficios de la agilidad y la conveniencia, las personas están adoptando pagos digitales para ayudar a detener la propagación de la pandemia. ¿Qué tanto creció la predilección por los medios de pago sin contacto en medio de la pandemia? Ha habido un incremento importante al uso de los pagos digitales, pero claro, la tarjeta física no va a desaparecer de hoy a mañana. La tarjeta es un medio que ya utilizamos para casi todo y con los pagos sin contacto ahora tenemos la posibilidad de avanzar desde la tarjeta al uso del sistema a través de billeteras digitales, celulares, relojes y otras posibilidades. En Mastercard hemos visto un crecimiento muy fuerte en la región del uso de este medio; hay países que ya tienen casi 90% de penetración de pagos sin contacto. Los datos de Mastercard revelaron un crecimiento de más del 40% en las transacciones sin contacto a nivel mundial en el primer trimestre de 2020. Como un ejemplo ilustrativo, en marzo de 2020 cuando empezó la pandemia, hubo un aumento general del 500% en las transacciones sin contacto en América Latina. ¿Qué otras tendencias tecnológicas están tomando fuerza ahora que estamos en otra etapa de la pandemia, con vacunación y menos restricciones? El aprendizaje de máquinas y toda la parte de Inteligencia Artificial son tendencias que seguirán creciendo en los próximos 10 años. En el aspecto de la personalización todavía hay mucha oportunidad de evolución de procesos y aprendizaje automatizados, y creo que a futuro habrá una evolución muy grande en ese aspecto. Dicho eso, tenemos que ser muy cuidadosos al usar la data para crear esos sistemas inteligentes. La inteligencia artificial aprende de los datos, así que, si los datos reflejan ideas y comportamientos que no reflejan los valores que nosotros como sociedad, queremos proyectar en el futuro, también lo harán los sistemas. Existe una tendencia muy importante en la inteligencia artificial llamada IA Explicable que está comenzando a producir un trabajo importante para garantizar que el sistema de IA funcione de manera justa y ética. La idea central de este trabajo es que los resultados y las decisiones de las máquinas deben ser comprensibles para los humanos de manera que podamos ejercer el nivel adecuado de supervisión y control sobre las acciones automatizadas. Fuente: Asobanca