Según un reciente reporte del Banco Central del Ecuador (BCE), durante el segundo trimestre de 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) decreció en un 2,2% frente a igual periodo de 2023, cifra que refleja la caída más fuerte de la economía ecuatoriana desde el primer trimestre de 2021, periodo en el que el PIB del país decreció en un 5,2% en contexto con la pandemia del Covid-19. Esta situación es agravada por el hecho de que el consumo de los hogares y la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo), pilares para el crecimiento económico, llevan 4 trimestres consecutivos de contracción, lo que no solamente implica menor actividad de la economía sino también menor PIB potencial a futuro en el país. Por medio de una estimación propia se ha determinado que la situación actual se agrava aún más debido a la crisis de generación de energía en el país, que conduciría a una contracción mayor del PIB en el tercer trimestre, que de no promover más acciones para evitar más cortes eléctricos y estimular la economía, continuará su contracción en el cuarto trimestre de este año, iniciando su recuperación en el primero de 2025. En esta estimación se relaciona el crecimiento del PIB con la generación eléctrica, la formación bruta de capital fijo (inversión) y el nivel de empleo, determinando que la caída en generación eléctrica tiene también un efecto significativo sobre menor inversión y empleo, pero que, de retomarse los niveles de generación de energía normales, no tendrá persistencia en el tiempo, es decir no ocasionará pérdidas adicionales en periodos futuros. Este hallazgo es congruente con la evidencia encontrada en otras investigaciones que señalan que a lo largo del tiempo el aumento de la actividad económica es la que empuja a mayor generación de energía en el tiempo, y que menor nivel de energía para que opere la economía con normalidad, tiene afectación en los momentos en que perdure este condicionante a la producción y el consumo. Además de la crisis energética cabe considerar que al segundo trimestre de 2024, coincidieron otra serie de factores internos que afectaron a menor actividad de la economía como medidas tributarias y escalada de la violencia y delincuencia, perturbando las ventas, la generación de empleo y con ello la contracción del PIB. Al igual que ahora, en el mes de abril, el país atravesó por cortes de luz programados, lo que tuvo un impacto directo sobre las ventas de las empresas. Según el Servicio de Rentas Internas (SRI), entre abril y junio de 2024, las ventas se contrajeron en 2%, en relación al mismo periodo de 2023. De acuerdo con el Operador Nacional de Electricidad (CENACE), la producción de energía eléctrica alcanzó en junio de 2023, un crecimiento interanual del 23,3%; no obstante, a partir de diciembre de 2023, luego de alcanzar un crecimiento del 9%, la producción neta de energía eléctrica presentó una tendencia a la desaceleración en los trimestres subsiguientes, y a partir del segundo semestre de 2024, las cifras reflejaron una contracción en la producción hasta el -12,2% en agosto de 2024. En algunas industrias los efectos de la crisis energética son mucho mayores. Según la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca (CIPEM), los horarios de luz programados entre las 22:00 a 06:00 afectan a las industrias manufactureras, debido a que tienen turnos de producción en esos horarios y funcionan de manera intensiva, con tres turnos de ocho horas. También te puede interesar: Un evento sin precedentes en Ecuador: Ekos presentó lo que será la edición 2025 de la Cumbre de Sostenibilidad ESG De acuerdo con la Cámara de Comercio de Guayaquil, cada hora sin suministro eléctrico le cuesta al país aproximadamente USD 12 millones; manteniendo esta estimación, tras el incremento a 14 horas de cortes programdas de energía eléctrica, estás pérdidas semanalaes podrían aumentar a USD 1.200 millones. En la ciudad de Cuenca, la CIPEM calcula que cada hora de corte de luz representa hasta USD 1,2 millones de pérdidas para las empresas manufactureras, mientras que, en Guayaquil, los costos ascienden a USD 2,4 millones por hora. Por otro lado, por la suspensión eléctrica de 10 horas durante 15 días, la Cámara de Industrias de Guayaquil, estima pérdidas en la industria láctea que podrían alcanzar los 500.000 litros de leche diarios, debido a que el producto no podrá ser recolectado ni procesado. Por su parte, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) ha señalado que, estos cortes podrían traer pérdidas por USD 75 millones mensuales en exportaciones de camarón. De hecho, según el Ministerio de Trabajo, en el primer mes de apagones continuos se perdieron 3.647 plazas de trabajo, por despido intempestivo a causa de la crisis energética. Según la Cámara de Comercio de Quito, el sector industrial consume 17 millones kwh diarios, mientras que, el sector residencial demanda de 24 millones de kwh, por lo que, el sector empresarial ha solicitado una distribución equitativa del ahorro energético e importantes incentivos que les permitan atenuar el costo económico y puedan seguir operando, sin afectar de manera desproporcionada la producción y el empleo. En este sentido, desde el sector empresarial se ha planteado la reducción de aranceles a la importación de generadores eléctricos y la oferta de líneas de crédito accesibles para su adquisición. Además, proporcionar incentivos fiscales, como la reducción del ISD, para promover la inversión extranjera y que estas puedan capitalizar a las empresas privadas para mitigar pérdidas. No obstante, hay que resaltar la importancia de la previsibilidad sobre los cortes de energía, que permite a las empresas programar sus actividades y mitigar los efectos económicos. Recientemente, el Gobierno Nacional decidió retirar el subsidio de electricidad a las empresas mineras en Ecuador, medida que resulta incongruente en una crisis de generación energética, dado que el aumento en su costo no implica menor demanda para la operación en estas empresas, además de que sienta un mal precedente para la atracción de nueva inversión, debido al incumplimiento de tarifas negociadas a cambio de inversión privada para facilitar cobertura eléctrica. La fragilidad en la que se encuentra la economía ecuatoriana, combinada con la crisis energética podría conducir a una recesión en 2024 con una contracción del PIB entre -1% y -1,5%. A inicios de año, el estiaje ya produjo pérdidas que superaron los USD 1.440 millones, situación que podría repetirse e incluso agravarse debido a la persistencia de fuertes sequías en las zonas donde se encuentran las principales hidroeléctricas del país, lo que ha generado un déficit de hasta 400 MW en momentos críticos y que se estima pueda continuar durante el último trimestre de 2024. Asimismo, un periodo post crisis energética también exigirá una evaluación, reparación y fortalecimiento, a través de la inversión en infraestructura eléctrica del Ecuador, de generación energética alternativa, y de medidas de financiamiento que permitan compensar e impulsar la actividad económica. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research - Dominic Burgos y Gabriela Romero