“La era de la globalización terminó”. Con esta frase contundente, Ernesto Revilla, Economista en Jefe de Latinoamérica de Citigroup, resume el cambio estructural que enfrenta la economía mundial. En entrevista con Ekos Today Radio, el pasado abril, el economista —con base en Nueva York y una trayectoria que abarca el Banco Mundial y la Secretaría de Hacienda de México— explicó que el modelo de comercio abierto que dominó las últimas cuatro décadas está dando paso a un entorno de mayor fragmentación y proteccionismo. “Estamos ante el fin de una era de comercio abierto y globalización”, dijo Revilla, señalando que este nuevo ciclo estará marcado por barreras comerciales, reconfiguración de cadenas de suministro y un orden económico más regionalizado. En este contexto, la incertidumbre y la volatilidad se convierten en elementos centrales para la toma de decisiones empresariales. Uno de los puntos clave que destacó el economista es que América Latina podría tener una posición más favorable en este nuevo esquema. “La región ha sido tratada con relativa ventaja frente a otras economías emergentes. Sus menores desbalances comerciales y su rol como proveedor de materias primas la colocan en una posición estratégica”, explicó. Este giro representa tanto desafíos como oportunidades para los países latinoamericanos que sepan leer adecuadamente los cambios. El análisis de Revilla también se centró en el comportamiento de las monedas y las tasas de interés. Frente a eventos globales que alteran la estabilidad económica, las reacciones de los mercados pueden no seguir patrones tradicionales. En escenarios de incertidumbre, dijo, puede observarse una apreciación inesperada de monedas latinoamericanas, mientras que la reacción de los bancos centrales dependerá del equilibrio entre controlar la inflación y evitar una desaceleración mayor. Sobre el crecimiento regional, Revilla mencionó que, aunque las economías más grandes como Brasil y México muestran signos de enfriamiento, los países andinos, centroamericanos y caribeños podrían registrar desempeños relativamente mejores, especialmente aquellos que mantienen políticas monetarias prudentes y ambientes regulatorios más predecibles. En cuanto al clima de inversión, advirtió que el entorno actual demanda prudencia. “Lo que requiere la inversión es certidumbre, reglas claras y un entorno macroeconómico estable. Hoy en día, todo eso está en revisión. Hay que ser flexibles y estar preparados para escenarios diversos”, subrayó. También te puede interesar: Las mujeres ecuatorianas son las mejores pagadoras de créditos Sin embargo, también se mostró optimista sobre el potencial de la región si logra capitalizar adecuadamente su posición en el nuevo orden económico. “Estos momentos de profunda transformación requieren prudencia, pero también visión. No hay que sobrerreaccionar, pero sí estar preparados. En estos escenarios hay ganadores y perdedores, y América Latina tiene espacio para jugar bien sus cartas”, enfatizó. Como mensaje final para los empresarios y tomadores de decisión de la región, Revilla destacó tres claves: “Prudencia, flexibilidad y diversificación”. Para él, este nuevo ciclo económico es, sin duda, un cambio de era. Uno que obliga a repensar estrategias, asumir riesgos calculados y detectar oportunidades en medio de la complejidad. “Lo que requiere la inversión es certidumbre, reglas claras y un entorno macroeconómico estable. Hoy en día, todo eso está en revisión”.