El dicho popular de que “la belleza duele” está cambiando. Gracias a la evolución de la medicina estética, hoy en día se pueden realizar retoques en el rostro que toman menos tiempo, menos incomodidades, pero, sobre todo, son menos invasivas. Estos procedimientos son capaces de reducir las señales del paso del tiempo y moldear algunas zonas del rostro sin necesidad de entrar en un quirófano. En menos de 90 minutos. La doctora Carla Navarrete, especialista de MedicBeauty, explica que gracias a estas alternativas se pueden prevenir procedimientos que antes solo eran posibles con una cirugía, como en el lifting facial quirúrgico, la cirugía de la nariz, los implantes en zonas como el mentón, y mejorar la elasticidad en zonas como en el cuello. Todo esto se logra gracias a “productos biocompatibles, que tienen detrás muchos años de investigación”, señala la especialista. Tres puntos focales Cada parte del rostro tiene sus particularidades y para cada uno existe una opción. En el tercio superior. Los ojos son lo primero que vemos cuando conocemos a una persona. Esta zona abarca la mirada, la frente, los párpados y debajo de los ojos. En este caso, el tratamiento más solicitado, dice Navarrete, es la toxina botulínica (conocida también como Botox) que ayuda a disminuir la fuerza de contracción del rostro. Este tratamiento, dice, refresca la mirada y devuelve muchos años al paciente. Para aprovecharlo “hay que alejarse del mito de que rellena, infla o deforma”, añade. El tercio medio. El siguiente punto focal en el rostro es la nariz. Si se quiere mejorar la apariencia existe la rinomodelación que se realiza con ácido hialurónico. “El paciente se sienta en la camilla con una nariz y se levanta con otra diferente, porque su resultado es inmediato”. En la parte media también se realizan correctivos en los pómulos que dan un efecto lifting, pero sin cirugías y en solo 40 minutos. El tercio inferior. Tiene que ver con los labios, el contorno de la mandíbula y la disposición del mentón. Aquí, dice Navarrete, vamos a evitar la caída de los tejidos al nivel lateral de la boca y buscamos un contorno mandibular más definido. En cuanto a los labios, “el objetivo no solo es darle volumen, sino devolverle la estructura para que se vea como hace 15 años, sin necesidad de exagerar”, dice. En el tercio inferior también están el cuello y la zona del escote, que pueden ser tratadas con bioestimuladores que promueven la producción de colágeno, como la hidroxiapatita de calcio. Acude a un especialista La doctora María Luisa Mesa, de MD Medicina Estética, que lleva más de 20 años trabajando en esta área, menciona algunas precauciones que se deben tener al aplicarse los tratamientos estéticos. Lo primero es acudir a un especialista. Si bien es cierto, algunas de estas opciones, como la toxina botulínica y el ácido hialurónico, se ofertan cada vez en más lugares, es importante asegurarse de que sea administrado por un experto. Solo un especialista sabrá aconsejar el tratamiento más adecuado y lo colocará con precaución. En segundo lugar, alguien con expertise, será muy cuidadoso al aplicar el producto. Antes de cualquier procedimiento, por más sencillo que sea, es importante que el médico revise el historial clínico del paciente. Algunas contraindicaciones que menciona la doctora Mesa se dan, por ejemplo, en caso de que el paciente se encuentre tomando antibióticos, que tenga infecciones, que esté pasando por un acné infeccioso, que tenga una miastenia grave, o que esté embarazada. En los casos en que son procedimientos cerca de los ojos, por ejemplo, los médicos estéticos serán muy meticulosos. Si no se realiza adecuadamente puede provocar la caída de un párpado. A esto, la doctora Navarrete añade que, a pesar de ser tratamientos medianamente invasivos, los especialistas deben conocerlos muy bien. “A raíz de estos procedimientos pueden haber complicaciones como cegueras permanentes, pérdidas de tejido”, señala. También te puede interesar: Elegir un buen seguro: garantía de bienestar y tranquilidad Un escáner para conocer el tratamiento más adecuado La doctora Verónica Bravo, de Kalos, cuenta que para una mejor evaluación de las necesidades del paciente, la medicina estética ya está aprovechando la inteligencia artificial. Con la ayuda de aparatos como el Skin Scanner se puede acceder a una guía personalizada. ¿Cómo funciona? La doctora Bravo explica que, a través de ocho diferentes tipos de luces, esta máquina realiza un registro fotográfico del paciente, en el que se puede identificar el tipo de piel, las zonas de envejecimiento, las lesiones pigmentarias y otras patologías de la piel. Gracias a este avance tecnológico, explica Bravo, se puede identificar el protocolo que requiere cada paciente: desde el skin care hasta un tratamiento con láser o la aplicación de algún producto. Se puede conocer el nivel de hidratación de la piel y, de esta manera, saber si requiere un procedimiento, por ejemplo, con ácido hialurónico o con toxina botulínica. El Skin Scanner también permite ver si la piel está perdiendo colágeno o si luce más vieja de la edad que tiene. Además realiza un análisis de geometría y antropometría facial, para saber qué recomendaciones personalizadas requiere cada paciente. Por: Fernanda Mejía