La educación online va más allá de solo transmitir conocimientos por internet. ¿Qué componentes tiene para ser eficaz? La educación en línea no es la educación presencial hecha en Internet, es una modalidad educativa que precisa una redefinición de los personajes implicados, de las metodologías y de los contenidos a impartir. Igualmente, es preciso redefinir el rol de los protagonistas. Es necesario capacitar al profesor en competencias digitales para que sea un auténtico dinamizador del conocimiento en las aulas virtuales, hay que concretar al tutor no como un personaje académico, sino como una figura clave de acompañamiento y de extrema necesidad en la educación en línea. Y, por último, es vital contar con unos contenidos digitales de primer nivel que sean amigables, accesibles, pedagógicos e intuitivos. ¿De qué depende una estructura tecnológica adecuada? La conectividad es clave, pero también es importante una inversión y, cómo no, tener el personal apropiado y entrenado para satisfacer las demandas existentes. Siempre exigo que las plataformas a utilizar sean lo más intutitivas posibles. No debemos de olvidar que buena parte del alumnado es analógico y precisa un entrenamiento e inducción en los campus virtuales. Por ello se deben evitar todas aquellas estructuras complejas. ¿Cuáles son las plataformas más utilizadas? Existen muchas. Canvas, Sakai, Moodel, Alf, por citar algunas. Además existen las de desarrollo propio. En la UNIR hemos desarrollado una plataforma que es una fusión de los mejores elementos de las anteriores. Me gustaría puntulizar que el secreto de la formación en línea no está en las plataformas, sino en la metodología y la logística con que se implementan. Se puede tener una muy buena plantaforma, pero si no se tiene perfectamente definida la metodología de la enseñanza, si no se poseen unos contenidos digitalizados de primer nivel, o si no se desarrolla un sistema de acompñamiento para evitar la deserción, la enseñanza en línea estará condenada al fracaso. Se dice que hay una brecha entre educación presencial y virtual. ¿Esto es real? No creo que esta afirmación sea cierta. En la actualdidad el dilema no es entre educación presencial o educación en línea. El dilema es entre educación de calidad y educación sin calidad.Existe enseñanza presencial exitosa y enseñanza presencial pésima. Y lo mismo ocurre con la enseñanza en línea. Por tanto, el gran reto de nuestro presente y futuro es establecer los controles oportunos para el desarrollo de modelos formativos presenciales y en línea que apuesten por la calidad. ¿Qué retos tiene la educación de cuarto nivel, después del Covid-19? 01 Tiene que ser una educación que satisfaga las demandas formativas de la sociedad que las financia. No pueden ser formaciones no especializadas que no respondan a lo que se precisa laboralmente. 02 Tiene ante sí, el reto de la calidad. Debe someterse a controles que seán útiles para mejorar tanto la impartición como las competencias a adquirir. 03 Debe ser una formación flexible, que se adapte y personalice a los estudiantes, de tal manera que sea posible combinar la vida laboral, familiar y educativa. 04 Debe caminar hacía modelos mixtos, presenciales y virtuales, que verdaderamente se amolden a las necesidades formativas de los estudiantes, y a las necesidades y demandas del mercado laboral. 05 Por ultimo, y no menos importante, la educación de cuarto nivel debe ser accessible a todos, no puede convertirse en un espacio privilegiado de una minoria por circunstancias fundamentalmente económicas.