“La educación enfrenta una crisis profunda”, así comienza Rosalía Arteaga su entrevista con Revista Ekos, y sostiene que la educación ecuatoriana atraviesa un momento difícil, marcado por decisiones erróneas en políticas públicas. “Se priorizó la infraestructura sobre la esencia de la educación. Se construyeron escuelas del Milenio, pero se desmantelaron las escuelas comunitarias, dejando de lado la proximidad y el sentido de pertenencia”, señala. La experta destaca que este modelo obligó a muchos niños, niñas y jóvenes a recorrer largas distancias para asistir a clases, afectando su rendimiento y motivación. Además, el Covid-19 exacerbó estos problemas. “Mientras otros países, como algunos de Europa, lograron mantener a los estudiantes en clases con interrupciones mínimas, en Ecuador la ausencia se prolongó por dos años, con un impacto devastador en la calidad educativa”, menciona. Es vital priorizar la formación docente “Para tener una educación de calidad, necesitamos maestros de calidad”, enfatiza Arteaga. Según ella, la capacitación continua es fundamental y debe ser una prioridad del Estado. “Los docentes no solo deben actualizarse en contenidos, sino también en metodologías adaptadas a la realidad actual”. Por otro lado, Rosalía destaca que los directores de escuela juegan un papel clave en el desarrollo de los estudiantes. “El éxito de un estudiante depende en un 20% de contar con un buen director”. Y reitera que es necesario fortalecer la estabilidad de los directivos educativos y asegurar que sean altamente capacitados. Las competencias del futuro La Ex Ministra de Educación, recalca la importancia de las habilidades básicas como la lectoescritura y las matemáticas. “Antes de hablar de tecnologías avanzadas, debemos garantizar que nuestros estudiantes dominen lo esencial”. También destaca la necesidad de fomentar el pensamiento lógico y crítico, así como el desarrollo de valores. “La ética debe ser la base de la formación académica. Ciencia sin ética puede ser peligrosa”, advierte. Sobre el uso de la tecnología en las aulas, la experta explica que debe aplicarse con criterio. “La tecnología es una herramienta poderosa, pero no puede reemplazar la interacción humana y el desarrollo emocional”. Iniciativas de impacto en fidal Desde Fidal, la alta ejecutiva lidera iniciativas como el Concurso de Excelencia Educativa, que lleva 17 ediciones reconociendo a los mejores docentes del país. “Dos de nuestros finalistas están ahora entre los 50 mejores profesores del mundo y fueron acogidos por The Varkey Foundation”. Asimismo, han implementado la Academia ESTEM para incentivar a los niños, especialmente a las niñas, en carreras de ciencia y tecnología, en alianza con la Academia de Ciencias de Nueva York. Los institutos técnicos y tecnológicos son clave Arteaga enfatiza la necesidad de fortalecer la educación técnica y tecnológica como una alternativa eficaz y viable para los jóvenes ecuatorianos. “No todos los estudiantes están destinados a seguir una educación universitaria tradicional, y debemos reconocer el valor de las carreras técnicas”, afirma. Y añade, “los institutos técnicos y tecnológicos ofrecen una vía más ágil y directa hacia el mercado laboral. Estas instituciones permiten a los jóvenes capacitarse en áreas clave como mecánica, tecnología, electrónica, turismo, entre otras, que son altamente demandadas en el país”. También te puede interesar: Innovación y calidad, claves de transformación educativa en Ecuador La educación superior como motor del cambio Rosalía Arteaga destacó la importancia de la educación superior para el desarrollo sostenible del Ecuador y resaltó que, “la educación de calidad debe garantizar accesibilidad, pertinencia en la oferta académica y un cuerpo docente altamente capacitado”. Asimimo, subrayó el impacto positivo de la educación online de calidad que permite a muchos jóvenes acceder a maestrías sin dejar de trabajar o realizar otras actividades. En este contexto, destaca que la Universidad de La Rioja (UNIR) ha revolucionado la educación en Ecuador, al ofrecer más de 180 maestrías en áreas clave como ciberseguridad, inteligencia artificial, lucha antiterrorismo, entre otras temáticas. Entre los factores para garantizar una educación de calidad, la experta mencionó la preparación de los docentes, la rigurosidad académica y la necesidad de fomentar la lectura como hábito de aprendizaje continuo. Así también, “la calidad educativa no debe sacrificarse por la masificación”, de modo que el compromiso de todos los actores del sistema es fundamental para construir un futuro más prometedor para Ecuador, finaliza.