Dentro de este sector se observa la existencia de un amplio espectro de entidades con diferentes tamaños y alcance geográfico, que mantiene una estructura basada en el cooperativismo como razón de ser, trabajando en el beneficio y crecimiento de sus socios y clientes. En función de su tamaño, número de socios y actividad, el sector Financiero de la Economía Popular y Solidaria está conformado por 562 Cooperativas de Ahorro y Crédito que se clasifican en cinco segmentos de acuerdo al nivel de activos y cuatro Asociaciones Mutualistas enfocadas más hacia la vivienda. Los segmentos 1, 2 y 3 del sector Financiero de la Economía Popular y Solidaria reportan, a julio 2019, USD 13.743 millones en activos. Las mutualistas, por otra parte, se mantienen en USD 986 millones; mientras que los segmentos 4 y 5 suman, USD 509 millones. CRECIMIENTO SOSTENIDO Este sector reportó un crecimiento anual del 15% en 2018 y del 9% entre diciembre 2018 y julio 2019, demostrando un dinamismo superior al reportado por la banca privada y otros sectores de la economía. En total, a la fecha de corte de la información, las captaciones de este sistema alcanzaron los USD 11.990 millones, lo que permite mantener una colocación en cartera de crédito por USD 11.742 millones. El segmento 1 posee 32 cooperativas de primer piso y dos cooperativas de segundo piso (Financoop y Conafips). Las 32 cooperativas de primer piso, que pertenecen al segmento 1, concentran el 72% del total de activos de todo el sistema; generan el 71% de los créditos colocados en el sector y captan el 73% del total de los depósitos. Este segmento demuestra un importante crecimiento en lo que a depósitos y créditos se refiere, reportando una variación anual, a diciembre de 2018, de 14% en sus captaciones y del 38% en sus colocaciones. Además, se observa un crecimiento importante en el número de certificados de aportación que atiende, los mismos que han pasado de 3,45 millones de socios en 2016 a 4,87 millones en el 2019. Por otra parte, las cooperativas del segmento 2, conformado por 41 entidades, mantienen el 12% del total de activos, el 11% de las captaciones y el 13% de los créditos. Este segmento atiende a 1,3 millones de certificados de aportación. Por otra parte, el segmento 3, conformado por 80 entidades, mantiene el 6% de los activos y genera el 6,4% de la cartera de créditos del sector Financiero Popular y Solidario, atendiendo a 784.000 certificados de aportación. Mientras que los segmentos 4 y 5 concentran a 407 instituciones, pero apenas representan el 4% del total de los activos. El sector de las Asociaciones Mutualistas mantiene USD 986 millones en activos, representando 7% del sector popular y solidario. Estos activos están conformados por USD 651 millones en cartera de créditos, lo que corresponde al 6% del total de créditos del sector popular y solidario. Por otro lado, las mutualistas captan USD 869 millones en depósitos y atienden a 15.465 certificados de aportación. SU VISIÓN El objetivo de las entidades que conforman el sector cooperativo es el de entregar productos y servicios en beneficio de sus socios y, pese a que trabajan con los principios de solvencia y prudencia financiera, la razón final de estas instituciones no es la rentabilidad financiera, sino el crecimiento de sus socios. Esta es la razón por la que estas instituciones mantienen esquemas de tasas de interés pasivas más altas que los bancos y tasas de interés activas más bajas que los techos referenciales establecidos por el Banco Central. Ello no implica que no obtengan utilidades; al contrario, las cooperativas segmento 1 reportaron USD 133 millones de utilidades, a diciembre de 2018, lo que implica una rentabilidad sobre el activo ROA del 1,38%, mientras que la rentabilidad sobre activo de la banca privada se ubicó en 1,35%. COBERTURA REGIONAL Una de las características más relevantes del sector Financiero Popular y Solidario es su presencia a nivel nacional, prestando servicios en zonas urbanas y rurales, enfocándose en los segmentos de crédito de consumo y microcrédito. El 74,4% de las colocaciones se concentran en la Sierra, 19% en la Costa, mientras en la Amazonía se coloca el 6%. Esta concentración está especialmente localizada en las provincias de Pichincha (22%), Azuay (15%), Tungurahua (8%), Guayas (6%) y El Oro (6%). De los 3.351 puntos de atención a nivel nacional con los que cuenta, 1.784 se encuentran en cantones con niveles de pobreza superior al 50% y 1.256 en los cantones con nivel de ruralidad superior al 50%. Así se da acceso al crédito a estas zonas que usualmente no logran bancarizarse. Además, el 78% de los créditos colocados por cooperativas y mutualistas se destinan a cinco actividades: 43%, Consumo; 11%, Comercio al por mayor y menor; 9%, Transporte y Almacenamiento; 8,1%, Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca; y, el 7,7%, Vivienda. REGULACIÓN Y CONTROL El crecimiento experimentado por las cooperativas ha generado inquietudes respecto a la seguridad y riesgos que representan y a la existencia de los esquemas de supervisión. Sin embargo vale indicar que la normativa ecuatoriana prevé un organismo específico para la supervisión y control de este tipo de instituciones y que en este momento existen esquemas de regulación y control. El ente regulador es la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, institución que emite la normativa, regula y controla a los actores del sector. La normativa emitida para el cumplimiento de las entidades reguladas mantiene similitudes con la de la banca privada. Sin embargo, en el ámbito de su aplicación, ésta se ha flexibilizado para que los segmentos más pequeños realicen las acciones solicitadas por el ente regulador. Desde la creación de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, en 2012 el sector cooperativo reporta un crecimiento del 155% en activos, del 57% en número de socios y de 174% en depósitos; se observa así el fortalecimiento de las instituciones y el crecimiento en el tiempo, que se debe a las estrategias desarrolladas por las entidades, así como a la seguridad y confianza que existe al mantener una regulación y control permanentes. En este sentido, hay que tener en cuenta la heterogeneidad que existe entre los diversos actores. Las Cooperativas segmento 1, 2 y 3, por su naturaleza y tamaño, mantienen esquemas de vigilancia, control, manejo de riesgos, estructura e infraestructura similares a los de la banca privada. Sin embargo, dentro del segmento 4 y 5 existen cooperativas pequeñas con estructuras básicas. Hay que entender que es un sector que en los últimos años vive un proceso de depuración; se ha observado liquidaciones y fusiones. Por lo tanto, el sector financiero de la economía popular y solidaria pese a su crecimiento, está en consolidación. Si bien cuenta con las normas y los principios para un manejo responsable y seguro, debe trabajar -en especial- en los segmentos de instituciones más pequeñas, para garantizar la salud y solvencia financiera del sector en el tiempo.Por _ Víctor Zabala Andrade, Unidad de Investigación Ecnómica y de Mercado de Grupo Ekos