Ángeles López Sáenz Fundadora & CEO de Charana Zero Consultora en Sostenibilidad de Moda - CSO Moda Mía La industria de la moda es la segunda industria más contaminante del planeta después de la petrolera. Seguramente esta frase te resulte familiar. Y es que según datos de la Organización de las Naciones Unidas de 2019, la producción de ropa es responsable del 10% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) y del 20% de las aguas residuales generadas a nivel mundial. Ante esta realidad, cada vez son más las empresas (de moda?) que están adoptando un enfoque de economía circular para reducir su impacto ambiental y mejorar toda su cadena de valor. La economía circular es sin duda una aliada para todos los sectores, y para la moda más que una aliada resulta una gran ventaja en cuestiones de un consumo menor de recursos no renovables, optimización de procesos, reducción de costos y acceso a financiamiento e inversión. Durante las últimas décadas nos hemos acostumbrado a llevar un modelo de consumo lineal basado en la compra, uso y descarte. Se podría describir incluso como un modelo diseñado de "La cuna a la tumba", creado con la visión de responder rápida y eficientemente a las altas demandas del mercado, a cambio de obtener grandes rentabilidades por las ventas. Atractivo, verdad ? Sin embargo, este modelo ha ocasionado la creación de productos con obsolescencia programada y toneladas de desechos de todo tipo, contaminando miles de hectáreas de suelo y consumiendo grandes cantidades de agua y energía en todo el mundo. El proceso de diseño y creación de un producto o servicio es complejo no sólo en términos de gestión, también en términos de logística, distribución y comercialización. Tomando en cuenta que pocas veces producimos para una localidad en específico. Generalmente lo hacemos con una visión global, con la intención de exportar y comercializar en otros países y continentes. Para llevar un producto de un lugar a otro necesitamos transportarlo, y dependiendo del destino contaremos con uno o varios tipos de transporte, generando ciertas cantidades de CO2, que representan un impacto negativo para el ecosistema. Y esto es solo uno de tantos factores a tener en cuenta en términos de sostenibilidad. La economía lineal nos ha llevado a cuidar y valorar cada vez menos todo aquello que adquirimos, haciendo que tanto la producción como la demanda de prendas incrementen sin control bajo el fenómeno Fast Fashion, provocando que marcas de retail como Inditex produzcan 52 colecciones al año. También te puede interesar: Moda sostenible y tecnológica En Ecuador, la moda sostenible y circular está tomando cada vez más fuerza. En 2021 se creó un Plan de Mejora Competitiva gracias a la alianza de AITE (Asociación de Industrias Textiles del Ecuador) y CORPEI, (Corporación de Promoción de Exportaciones y Inversiones) para promover la creación de modelos de negocio de triple impacto, comprometidos con el desarrollo sostenible a nivel ambiental, social y económico. Actualmente, se han puesto en marcha varios proyectos con criterios ASG. Las entidades financieras apoyan e invierten en estos proyectos con optimismo, analizando y cuantificando los posibles riesgos climáticos como factor determinante para su elección. Ya que estadísticamente está comprobado que estos proyectos presentan mejores retornos de inversión y menos riesgos de pérdidas a largo plazo. Esto es sin duda una gran oportunidad para la recuperación e innovación de la industria textil que ponga a Ecuador en el radar global de la moda.