La detección temprana puede cambiar futuro renal de un paciente

La detección temprana puede cambiar futuro renal de un paciente

Cerca de 850 millones de personas viven con enfermedad renal, de acuerdo con World Kidney Day 2025.

La enfermedad renal crónica avanza como una crisis silenciosa. Su amenaza no está solo en la diálisis, sino en lo que ocurre antes: años de diabetes, hipertensión u obesidad mal controladas, daño progresivo y pocos síntomas hasta etapas tardías. En 2023, un estudio del Global Burden of Disease publicado en The Lancet estimó 788 millones de adultos con esta enfermedad y 1,48 millones de muertes; ya es la novena causa de muerte global.

El dato cambia la conversación: la diálisis salva vidas, pero también revela una falla previa del sistema. Cuando un paciente llega a terapia de reemplazo renal, el costo humano, familiar y financiero ya escaló. World Kidney Day 2025 advierte que cerca de 850 millones de personas viven con enfermedad renal y que, sin detección ni tratamiento oportunos, puede progresar a falla renal y muerte prematura.

 

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La detección temprana es una política económica además de sanitaria. La OPS recuerda que la enfermedad renal crónica afecta cerca del 10% de la población mundial y que la mayoría de casos puede prevenirse o retrasarse con control de hipertensión y diabetes. El problema es que suele no dar señales hasta fases avanzadas, cuando la diálisis o el trasplante se vuelven tratamientos costosos y complejos.

La prevención no exige tecnología inaccesible. World Kidney Day 2025 recomienda pruebas en población de riesgo: presión arterial, índice de masa corporal, orina para detectar albuminuria y creatinina sérica para estimar la filtración glomerular. En América Latina, la estrategia 2025-2035 de la SLANH plantea integrar la enfermedad renal a la atención primaria, reportar automáticamente la filtración glomerular e incorporar albuminuria como indicador esencial.

El mensaje es claro: la diálisis debe ser una red de soporte, no el primer punto de contacto con la enfermedad. Detectar temprano permite ganar años de vida, reducir complicaciones cardiovasculares y proteger recursos públicos. En una región con brechas de acceso, anticiparse es la forma más eficiente -y humana- de cuidar los riñones.