La desnutrición crónica infantil (DCI) es una problemática multicausal de desarrollo que afecta profundamente la vida de los niños y niñas y refleja unas brechas importantes en el cuidado durante sus primeros años de vida que tiene un impacto profundo en su desarrollo integral futuro. En Ecuador, la situación es alarmante: uno de cada cinco niños y niñas menores de dos años sufre de desnutrición crónica, lo que equivale a que 50,000 niños de los que nacen cada año padecerán DCI, si no se toman medidas urgentes y coordinadas desde todos los sectores. Cabe destacar que en esta cifra se incluyen niños de zonas rurales y urbanas y de todos los niveles socioeconómicos, pues lamentablemente es un problema transversal que va más allá del acceso a recursos. La presencia de la desnutrición crónica infantil es generalizada a nivel nacional, siendo más pronunciada en áreas rurales (21.9%), entre la población indígena (33.4%) y en familias en situación de pobreza (23.5%). Esta problemática repercute en la productividad del país y tiene un impacto a lo largo de la vida de las personas, considerando que un niño o niña con desnutrición crónica puede tener problemas de aprendizaje en la edad escolar, sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles, y dificultades para insertarse en el mercado laboral. La DCI no solo es un indicador de salud pública, sino también uno de competitividad y durante años ha sido un enemigo invisible para nuestra sociedad. Los niños que padecen desnutrición crónica enfrentan dificultades en su desarrollo físico, cognitivo, social y emocional, lo que limita sus oportunidades de educación y, a largo plazo, su capacidad de contribuir productivamente a la sociedad. Estas afectaciones irreversibles aumentan la brecha de desigualdad de oportunidades para su futuro, reproduciendo así, un ciclo de pobreza y desigualdad. Además, esto tiene un costo significativo para el país: anualmente, la desnutrición crónica representa un gasto de 2.600 millones de dólares en costos de salud, educación y pérdida de productividad. Las causas de la desnutrición crónica son múltiples y complejas. Entre ellas se encuentra una dieta deficiente en nutrientes y proteínas, falta de acceso a agua potable y saneamiento, insuficientes controles de salud desde la gestación y entornos inseguros para el desarrollo de los bebés. Por lo tanto, las soluciones deben ser igualmente multifacéticas y multisectoriales. Es fundamental el rol del Estado tanto desde el Gobierno Central como desde los gobiernos locales para asegurar el acceso a los bienes y servicios necesarios a los niños y niñas con un enfoque prioritario en los 1000 primeros días de vida, buscando también fomentar la corresponsabilidad de las madres, padres y cuidadores. En este contexto, es clave que toda la sociedad ecuatoriana se informe y tome acción para prevenir este mal que tanto afecta al futuro del país. Por su parte, las empresas privadas pueden tener un rol proactivo incluyendo la temática de la DCI dentro de su cadena de valor, compartiendo mensajes de sensibilización con sus colaboradores, proveedores y clientes, así como impulsando activamente las diversas iniciativas de las organizaciones sociales que trabajan a favor de la primera infancia. A través de la colaboración y el compromiso de todos los sectores, será posible construir un futuro más saludable y competitivo para nuestros niños y niñas y, por ende, para toda la nación. También te puede interesar: Más allá del negocio: el legado de Grupo Futuro en la conservación y el desarrollo sostenible del país Sobre REDNI Nuestro enfoque de trabajo colaborativo se identifica con el proverbio africano que menciona: “Para cuidar a un niño hace falta una tribu” y trasladamos esta misma idea de que la responsabilidad de asegurar el desarrollo integral de los niños y niñas y de garantizar su bienestar es de todos los actores de la sociedad. Desde nuestra creación en 2021, hemos enfocado nuestra intervención en construir bases metodológicas sólidas en torno al enfoque con el cual operamos llamado “ecología de la nutrición”, a través del cual definimos nuestro Modelo de Gestión Programático y el trabajo en red con actores claves que viabilizan nuestra misión. Este modelo cuenta con tres ejes de intervención: 1) Proyectos en comunidades, 2) Articulación de la sociedad civil e Incidencia política, y 3) Conciencia y comunicación. Hoy tenemos 15 proyectos de atención directa a madres vulnerables de 19 cantones del país, en los que brindamos atención médica, talleres educativos, consejería nutricional y asistencia alimentaria a más de 1.800 mujeres, contribuyendo a mejorar la salud y el bienestar de sus hijos y familias. Nuestros proyectos se implementan con organizaciones aliadas a nivel territorial y gracias al valioso aporte de más de 90 empresas del sector privado quienes sostienen nuestra labor con sus contribuciones. Conoce más de las actividades que lleva a cabo REDNI en www.redni.org Incentivo tributario para aportes a esta causa A finales del 2021, mediante la aprobación de la Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal y la respectiva reforma de la Ley de Régimen Tributario Interno, se estableció en Ecuador un incentivo tributario para el sector privado que contribuya a la prevención de la desnutrición crónica infantil (DCI). Dicha norma contempla la deducción del 150% para el cálculo de la base imponible del impuesto a la renta para personas naturales o empresas al patrocinio de un programa o proyecto destinado a prevenir la DCI de una entidad sin fines de lucro dedicada a este tema. Puedes conocer más sobre la normativa relacionada a este incentivo ingresando a Conozca más de la normativa: www.infancia.gob.ec/mecanismo-de-deducibilidad/