Muchas empresas atribuyen sus dificultades a problemas de desempeño, cuando detrás de los resultados puede existir una falta de alineación entre líderes y colaboradores. Cuando los equipos no comprenden qué es prioritario, por qué lo es y cómo deben contribuir, disminuye la capacidad de ejecutar la estrategia. Esta brecha suele construirse progresivamente mediante la falta de seguimiento, el manejo tardío de los conflictos, las percepciones de inequidad, la indiferencia ante señales de alerta y una comunicación enfocada únicamente en tareas, sin explicar el contexto ni el propósito de las decisiones. Te puede interesar: ¿Director técnico o mediocampista? Así se identifican los ecuatorianos en sus equipos de trabajo “Cuando estos factores se sostienen en el tiempo, terminan afectando la forma en que los equipos priorizan, deciden y operan”, explica María Amparo Upegui, Country Manager de SGF Global Ecuador. Entre sus consecuencias se encuentran la pérdida de foco, el deterioro de las decisiones y un mayor esfuerzo sin el impacto esperado. La desconexión también puede manifestarse en retrasos de iniciativas estratégicas, rotación de talento, desmotivación y fragmentación del ambiente laboral. Aunque las organizaciones invierten en tecnología y procesos para mejorar su operación, pocas evalúan la relación entre líderes y equipos como un elemento determinante para la eficiencia. “Hoy las organizaciones no fallan por falta de talento, fallan cuando ese talento no está claramente orientado, gestionado y conectado con lo que el negocio realmente necesita”, concluye Upegui. El desafío del liderazgo, por tanto, no consiste únicamente en dirigir, sino en garantizar una alineación efectiva durante la ejecución. (I)