Pensar que lo que sucede en el ámbito privado no afecta al ciudadano es un error. Las actuaciones corruptas empresariales se convirtieron en escándalos regionales y sacudieron los mercados financieros. Estos incidentes dejaron a la luz que las prácticas corruptas no sólo se presentan en el sector público y desmitificaron que la lucha contra la corrupción y la implementación de medidas éticas y transparentes no son exclusivamente una obligación de este sector. Efectos de la corrupción en el sector privado El hecho de que las empresas puedan ser parte de redes de corru pción, no solo afecta a la población de un país, sino también tienen efectos directos en las empresas, es así que puede existir un incremento en el gasto empresarial, pérdida de oportunidades comerciales en mercados distorsionados, enfrentamiento a penalidades y afectación a la reputación de la empresa. Considerando todos estos efectos negativos, la implementación de una cultura de cumplimiento corporativo, basado en ética y transparencia, se ha convertido en la herramienta principal para resguardar la imagen empresarial y aumentar los estándares de seguridad y confianza. La UNODC y la lucha contra la corrupción La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) es la custodia del único instrumento anticorrupción internacional jurídicamente vinculante: la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC). Este instrumento considera esencial la participación del sector privado en la lucha contra la corrupción por lo que contiene diversas disposiciones que, aunque están dirigidas a los Estados, tienen un impacto directo en el sector empresarial. Así también, la UNODC desarrolló la “Guía práctica: Programas anticorrupción de ética y cumplimiento para las empresas”, cuyo objetivo es incentivar el desarrollo, aplicación y mejoramiento de programas de ética y cumplimiento, además de contar con listas de revisión en cada capítulo para facilitar el ejercicio. Tú derecho, tú desafío: El cambio de paradigma es fundamental por lo que se debe reconocer que el combate contra la corrupción no es tarea de unos pocos, sino que se trata de un derecho y responsabilidad de todas y todos; es así que las empresas podrían insertarse en iniciativas de acciones colectivas y voluntarias con el fin de comprometerse a no involucrarse en actos de corrupción, por ejemplo, a través de Declaraciones Anticorrupción o entablar Pactos de Integridad para asegurar que las autoridades y los oferentes actúen dentro de la ley en el marco de un proceso de contratación pública. En este sentido, este 9 de diciembre, la UNODC buscó destacar los derechos y responsabilidades de todos -funcionarios públicos, representantes deportivos, medios de comunicación, sector privado, sociedad civil, sector académico y jóvenes- para realizar una lucha holística contra la corrupción y decirle no a este fenómeno que no puede ser combatido solo por el gobierno. Ver también: ➤ Calorías: la conexión entre la energía y los alimentos ➤ Sin mujeres no hay futuro ➤ La cultura de cumplimiento corporativo: un medio para combatir la corrupción Por _ Oficina UNODC para Ecuador