En Argentina, 4 de cada 10 personas son pobres. Una de cada diez es indigente. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), correspondientes al primer semestre de 2021, muestran la lenta recuperación de la sociedad argentina después de la pandemia de Covid-19 y dos años previos de crisis económica. La pobreza solo disminuyó 1,4 puntos porcentuales respecto al 42% registrado seis meses antes y sigue muy lejos del 32,2% de hace cinco años y aún más del 24,7% de una década atrás. ➤ Ver también: La pandemia barrió en semanas 20 años de progresos en el alivio de la pobreza De la proyección de la encuesta al total del país surge que 18,8 millones de personas residentes en Argentina son pobres, es decir, sus ingresos son insuficientes para hacer frente a los gastos básicos. De ellos, casi cinco millones están en una situación mucho más grave: no cuentan con dinero suficiente para comprar alimentos y deben recurrir a comedores gratuitos u otro tipo de ayudas. A mitad de año, el ingreso per cápita del decil más pobre de la sociedad argentina era de 5.675 pesos (unos USD 50), mientras que en el extremo opuesto, el decil más rico tenía ingresos 25 veces superiores, de 142.116 pesos (unos USD 1.370). El problema de la inseguridad alimentaria en los hogares con menos recursos afecta incluso a la capital, la ciudad más rica. El 7,5% de los hogares de Buenos Aires experimentó riesgo alimentario, según el Observatorio de la deuda social de la Universidad Católica Argentina. En el área metropolitana que rodea la ciudad, uno de los mayores cordones urbanos de pobreza, el panorama es mucho peor y alcanza al 27,6% de los hogares. “En contextos altamente inflacionarios, la mayor proporción de gastos alimenticios implica una mayor dificultad para poder alcanzar el consumo adecuado de alimentos. Esta disminución de la capacidad de acceder a los alimentos se traduce en situaciones de inseguridad alimentaria. Sin duda, tal como lo muestra el estudio, la problemática habría sido mucho más grave sin los programas —públicos y privados— de asistencia alimentaria”, destaca el informe del Observatorio. Fuente: El País