Las empresas japonesas Sony y Nintendo han presentado este martes sus resultados anuales de 2021 y ambas coinciden en un punto: sus cifras de 2022 serán peores por el recrudecimiento de la crisis de chips. La empresa de videojuegos Nintendo mantuvo el tipo en su ejercicio fiscal de 2021, cerrado el pasado marzo, en el que registró una ganancia neta de 3.470 millones de euros, gracias a la rentabilidad de su consola Switch y sus juegos. La cifra es un 0,6% inferior a la anotada un año antes, cuando la desarrolladora y distribuidora japonesa obtuvo un beneficio récord por el boom de su simulador social “Animal Crossing: New Horizons” en el peor momento de la pandemia y los confinamientos, y que fue un motor de ventas de consolas del que careció en el año siguiente. Sony, por su parte, obtuvo un beneficio neto de 6.399 millones de euros en el ejercicio 2021, una caída interanual del 14% atribuida a las pérdidas de su rama de seguros. Prevé ganar aún menos este 2022 por la carestía de los semiconductores y el incremento de los costes. También te puede interesar: La adicción a los videojuegos es una enfermedad mental para la OMS En el caso de Sony, esta evolución compensó el efecto negativo de la citada reestructuración de la rama de seguros del gigante nipón, que le costó 121 millones de euros, así como el descenso de la demanda de videojuegos en 2021 en comparación con un 2020 marcado por las primeras y más duras fases del confinamiento en muchos países. Nintendo también sufrió esta caída en las ventas de sus videoconsolas. La compañía vendió 23,06 millones de unidades de Switch, un 20% inferior a las ventas de un año antes, una disminución que Nintendo atribuyó a la falta del filón de Animal Crossing y a la carestía de semiconductores y otros componentes clave en la producción de consolas, también por las interrupciones en las cadenas de suministro, que viene impactando a numerosos fabricantes en todo el mundo. Ambas compañías afirman que la carestía de semiconductores y otros componentes clave en la producción de consolas, así como las interrupciones en las cadenas de suministro, provocarán una caída de sus beneficios durante el próximo ejercicio. Nintendo prevé un descenso del 5,6% hasta 3.630 millones de euros, mientras que Sony pone la cifra en un 6 %, hasta los 6.021 millones de euros. Fuente: El Diario