“Si la pandemia no consiguió golpearnos, ahora lo está haciendo la delincuencia” dice Emilio Carrión, dueño de una cafetería en el sector de Urdesa. “La gente tomaba sus medidas de bioseguridad por el Covid-19, pero venía. A partir del problema de las cárceles eso ya no pasa” agrega Carrión, quien estima que sus ventas han caído por lo menos un 60%. Esto ocurrió justo después de que los negocios comenzaron a experimentar una recuperación cuando se avanzó en la vacunación contra el Covid-19. “En los meses de pandemia nunca cerrábamos en rojo, pero los últimos dos meses estamos cerrando en contra” explica este emprendedor. Según Francesca Ferrero, quien dirige la Asociación de Restaurantes y Cafeterías, los socios han reportado pérdidas entre el 30% y el 50% después del 28 de septiembre. En esa fecha, se registró la peor matanza carcelaria del país, que dejó 118 presos asesinados. Un año violento en las calles Esta violencia en las cárceles se refleja en las calles. Las estadísticas del Ministerio de Gobierno demuestran un leve incremento, por ejemplo, en robos a unidades económicas, en un 5% en lo que va 2021, con respecto a 2020. Pero, las muertes violentas, producidas bajo sicariato, aumentaron de 1.173 a 2.196, es decir, es el año más violento en la historia del país. El problema no se limita solo a los lugares de alimentos, los comerciantes del popular lugar de compras de La Bahía, en el centro de la ciudad, también reportan pérdidas. Luis Sánchez, quien tiene un local de venta de celulares y accesorios, señala que las ventas han bajado un 20%. “Nos hemos adaptado a los requerimientos de los clientes, como aceptar transferencias bancarias porque la gente tiene miedo de andar con dinero, o incluso, hacer envíos a domicilio, porque no quieren salir de las casas” dice Sánchez. Fuente: Primicias