Esta autoridad educativa precisó que este es un proceso lento que requiere de muchos compromisos y hay retos globales a enfrentar, no solo como educación superior sino desde cualquier punto de vista, desde una visión de dignidad de la persona humana. Señaló la promoción de la igualdad en y desde las instituciones; crear una cultura de conciliación y responsabilidad, de igual manera la necesidad de consolidar una estructura que permita hablar permanente de igualdad. Pozo Cabrera dijo que para muchos la igualdad es un derecho vacío, y explica que solo se lo puede mirar a través de la no discrminación, “porque desde ahí nos permite visualizar los cambios”. Durante su ponencia explicó que el camino a la igualdad real es un recorrido que requiere acciones periódicas, “pero hay velocidades cambiantes porque se lo mira como una imposición de carácter normativo y no como la respuesta a una realidad social más exigente”. “Hay retos globales que se deben enfrentar desde la educación”, dijo. Por ello, señaló que hay que hablar del género humano, promover las acciones afirmativas a favor de la mujer, “hay que hablar de la dignidad de la persona, todos tenemos derechos en igualdad de condiciones”. No dejó pasar por alto que las normas han sido creadas por hombres y pocas veces las mujeres han participado, por ello fue enfático al indicar que “no se pueden generar discursos sesgados hacia la igualdad, debemos decir que los procesos de diálogo deben ser los que gobiernen todas las posibilidades del encuentro”. En el campo educativo, como comentó, las personas no pueden pelear por el acceso a la educación, ese es el problema, porque no se genera igualdad. “22 mil jóvenes se quedan lejos de las aulas universitarias”, dijo. Finalmente, invitó a que se corrijan las consecuencias de la desigualdad. “El 80% de las mujeres, haciendo el mismo trabajo que los hombres, ganan menos. ¿Las razones? Todas son injustificadas”.