La cifra asusta, pero es solo una pequeña parte de los 275 millones de toneladas que ese año se generaron en 192 países costeros.La producción mundial de plástico se ha incrementado un 500% desde 1980, y estos materiales representan entre el 80 y el 90% de la polución oceánica. Pero la mayor parte se queda en tierra, y es en los países en desarrollo, con peores sistemas de saneamiento y reciclaje, donde el problema de la polución plástica cobra una especial trascendencia. De hecho, son los países en desarrollo y emergentes, los principales responsables de la polución plástica: según el estudio de ‘Science’, de los 20 países más contaminantes, solo el vigésimo es una nación occidental desarrollada: Estados Unidos.Debido a la contaminación producida por los desechos plásticos, los ecosistemas marinos son los entornos más afectados. En la actualidad, únicamente el 20% de los desechos encontrados en el mar provienen de actividades marítimas naturales, el 80% restante son residuos de actividades terrestres, siendo plásticos en su mayoría. Hoy, únicamente el 9% del plástico producido es reciclado y la gran mayoría termina contaminando mares, ríos y océanos. A su vez, estos desechos son ingeridos por la fauna marina, permanecen flotando en la superficie, o se hunden en las profundidades oceánicas, causando graves daños ambientales.Hoy en día, ya son varias las naciones del mundo que están comenzando a preocuparse por los altos niveles de contaminación en el planeta y a proponer alternativas renovables. En Sudamérica se presentó el caso de Chile, que hace poco se convirtió en el primer país en vetar el uso de bolsas plásticas, emulando la normativa panameña, ley pionera que prohíbe el uso de bolsas plásticas en Centroamérica desde el 2017. La implementación de esta norma, tuvo como objetivo reducir el 20% del consumo de plástico de ese país y, desde que entró en vigencia, la ley dio un plazo máximo de 12 meses a las empresas pequeñas y 24 meses a la grandes cadenas de supermercados para su implementación.Antes de la promulgación de la ley chilena, el consumo de bolsas plásticas anual del país era de 3.400 millones al año, un ejercicio poco sustentable si se estima que cada funda tarda un minuto en fabricarse y tiene una vida útil de máximo 30 minutos, todo lo contrario a su degradación, que tarda aproximadamente 400 años.Aunque esta medida no fue fácil de implementar en la vida diaria de los consumidores, a esta iniciativa se han sumado algunos de los supermercados, los que en lugar de ofrecer bolsas plásticas comunes, ofrecen fundas biodegradables.Así, la multa instaurada por cada bolsa plástica entregada es de 370 dólares. Ésta norma excluye a los envases primarios de alimentos, los mismos que por motivos higiénicos son necesarios y porque además, ayudan a prevenir su desperdicio. La aplicación de la normativa rige para las grandes empresas como farmacias y supermercados, sin embargo, las medianas y pequeñas empresas podrán entregar hasta 2 bolsas plásticas hasta agosto del 2020. Estados UnidosEl gran país del Norte, también marcó un hito en los años 90, cuando la isla de Nantuket, al frente de Massachusetts, se convirtió en la primera ciudad estadounidense en lograr la prohibición de bolsas plásticas de un sólo uso. Veinticuatro años más tarde, California logró ser el primer estado en prohibir el uso de las mismas. Adicionalmente en el 2018, Jerry Brown, Gobernador de California, promulgó la ley AB-1884 que convierte al estado en el primero de EE.UU. que restringirá el uso de sorbetes en restaurantes. AsiaEl continente americano no ha sido el único en destacar sus iniciativas renovables, Asia y Europa también han formulado estrategias renovables para la reducción de plástico.En 2018, China estableció que los propietarios de negocios deben cobrar a sus consumidores por cada funda plástica de menos de 0.025 milímetros de grosor y los comerciantes que no se acojan a este lineamiento son objeto de multa.China utiliza 3.000 millones de bolsas de plástico al día, una cifra exorbitante para el imaginario mundial.Por su parte, la Unión Europea aprobó en octubre del 2018 algunas medidas para que se prohíba el plásticos de un sólo uso, las cuales se implementarán en el 2022.El objetivo es reducir en un 80% el uso de las bolsas más ligeras en el próximo decenio.