Pero, ¿que conlleva el uso de plásticos y por qué se están llevando a cabo negociaciones a nivel mundial para reducir sus impactos? El plástico no es una materia prima, sino un producto derivado de materias primas petroquímicas, que representan el 99% de su producción. En consecuencia, son recursos no renovables. Estos materiales experimentan procesos químicos y de manufactura para convertirse en plástico, generando impactos ambientales principalmente ligados a su extracción. Más del 50% de estos productos son diseñados para un solo uso, lo que significa que todo el trabajo, los recursos y la energía invertidos en su fabricación se desechan en minutos, alimentando un consumo excesivo e innecesario y generando grandes cantidades de residuos. Estos residuos, que alcanzan volúmenes asombrosos (superando las 600 mil toneladas al año en Ecuador), deben ser recogidos y depositados en sitios de disposición final; proceso que implica más costos, recursos y genera importantes impactos ambientales. Sin embargo, en Ecuador, aproximadamente 140 mil toneladas anuales de estos residuos no se manejan adecuadamente (WEF, 2023), ocasionando su filtración hacia ríos, quebradas y océanos, o siendo incinerados a cielo abierto sin ningún tipo de control, emitiendo gases tóxicos y de efecto invernadero. También te puede interesar: Una nueva aplicación ayuda a los jóvenes a combatir la contaminación por plásticos Adicionalmente, los residuos plásticos persisten en el ambiente durante cientos de años, ya que son resistentes a la descomposición por microorganismos. Además, en su proceso de degradación, generan micro plásticos, que se encuentran en todas partes del planeta, desde lugares remotos como el hielo de la Antártida, en el aire a 30 kilómetros de altura o en la misma sal marina, representando un riesgo significativo para la vida en los océanos, los ecosistemas terrestres y por ende, para la salud humana. Asimismo, la amenaza se agrava cuando existe exposición a los químicos presentes en el plástico, cuya propiedad es de bioacumularse. Sobre el Tratado Internacional Referente a la Contaminación por Residuos Plásticos Frente a esta realidad, se busca que en el Tratado Internacional Sobre la Contaminación por Residuos Plásticos, a adoptarse tentativamente en 2024, se acuerde un compromiso global para la reducción en la generación de estos residuos y una mejora en su gestión a nivel global; otorgando una especial relevancia a la preservación de los ecosistemas marinos. La gestión inadecuada de residuos plásticos, agravada en países de bajos ingresos, por la falta de recursos para sistemas efectivos de recolección y disposición final, conlleva graves daños ambientales y sociales. Este escenario impacta directamente a las y los recicladores de base, quienes trabajan en la recuperación de residuos en condiciones precarias y de informalidad sin acceso a servicios de salud ni derechos laborales. En Ecuador, en el reciclaje de base se recopilan aproximadamente 48 mil toneladas de residuos plásticos al año (WEF, 2023). Por ello, prevenir la generación de residuos plásticos, especialmente los de un solo uso, es esencial. Estrategias como el ecodiseño, la responsabilidad extendida del productor, sistemas de retornabilidad y la venta a granel son opciones viables. Estas estrategias son clave para avanzar hacia una economía circular en la que el ciclo de vida de los productos se extienda y se generen modelos de producción y consumo que reduzcan los residuos al mínimo y a su vez, aporten un valor adicional a las cadenas productivas. Esta visión requiere de una colaboración efectiva e inclusiva de los diferentes actores de las cadenas productivas y un compromiso gubernamental que transforme la percepción de los residuos de simples pasivos a recursos con un gran potencial para generar nuevos modelos de negocio. Es imperativo que en la producción y consumo se tomen medidas urgentes. Aunque Ecuador cuenta con regulaciones específicas para reducir los plásticos de un solo uso y promover la economía circular, su implementación está en sus etapas iniciales. El éxito requiere de una combinación de financiamiento, innovación, voluntad política, incentivos y la participación coordinada con los gobiernos locales para que la industria se involucre activamente en la transición hacia un nuevo modelo productivo. En cuanto al consumo, será crucial desarrollar prácticas sostenibles, que contribuyan al ciclo de vida extendido de los materiales plásticos. Por ejemplo, algunas de las responsabilidades que podría asumir la ciudadanía son: evitar los productos de un solo uso, realizar separación en la fuente, impulsar la educación y concienciación en otros, reciclar productos plásticos, apoyar a empresas sostenibles y a su vez, a las personas que trabajan en el reciclaje de base. WWF Ecuador trabaja conjuntamente con el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, el Ministerio de Producción, Comercio Exterior Inversiones y Pesca y Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana bajo la Iniciativa Global Plastic Action Partnership (GPAP, por sus siglas en inglés), en la creación de una plataforma multiactor nacional y una hoja de ruta para reducir la contaminación por residuos plásticos. Gracias a un trabajado participativo y coordinado, desde la Plataforma de Acción para los Plásticos de Ecuador (NPAP, por sus siglas en inglés), desarrollamos el “Análisis de Impacto de Intervenciones y Escenarios de Cambio de Ecuador”, que da una visión integral del estado actual de la generación y gestión de residuos plásticos municipales. Este análisis no sólo muestra posibles escenarios de cambio hacia un futuro sostenible, sino que además incorpora un análisis detallado del contexto social y de género. Finalmente, esta lucha de varios actores no sólo busca la reducción de la contaminación por plásticos, sino también la transformación de la percepción que tenemos sobre los residuos como simples pasivos a valiosos recursos con el potencial de impulsar nuevos modelos de negocio sostenibles. Por: Andrés Silva, Oficial de Políticas de Economía Circular - WWF Ecuador