La industria de la construcción tiene su propio papel estratégico que cumplir en la transición energética. Hace años lidera un proceso de reconversión en pos de un ecosistema adecuado que utilice energías renovables, materiales duraderos y genere menos residuos, y actualmente es traccionado por el potencial energético del país. Los nuevos modelos de construcción sostenible abren un universo de posibilidades orientadas a disminuir la contaminación ambiental, a la vez que impulsan al sector. La industria se ha convertido en los últimos años en un socio irremplazable para los grandes proyectos de infraestructura energética. Hay cada vez más inversión en tecnologías sustentables, como lo es la energía solar, que tiende a utilizar materiales duraderos para minimizar la generación de residuos. El cemento reciclado, el acero y los vidrios sustentables comienzan a aparecer en las nuevas edificaciones. También se empiezan a reemplazar prácticas de construcción tradicionales por otras más ambientales. También te puede interesar: Desafíos y Oportunidades en la Transición Energética Los nuevos modelos de construcción sostenible abren un universo de posibilidades orientadas a disminuir la contaminación ambiental, a la vez que impulsan al sector. Entre las formas de construcción más amigables con el ambiente destaca el steel frame, la construcción en seco que gana cada vez más adeptos, especialmente en su variante de estructuras de acero livianas. Este método, además de ser una alternativa a la forma tradicional, optimiza los recursos y agiliza los procesos con su consecuente ahorro de insumos y horas de trabajo. En cuanto a las fuentes exclusivamente renovables, entre las que se incluye energía solar, eólica, geotérmica e hidráulica, sería impensable pensar en su expansión sin el acero. Fuente: Infobae