Aunque construir con ceniza es habitual, habitualmente estas tienen cientos o miles de años, mientras que en este caso se trata de cenizas de reciente emisión, lo que las hace «singulares», ha señalado Jordi Payá, del Grupo de Investigación en Química de los Materiales de Construcción (Giquima) del Instituto Icitech de la Politècnica de València. Tienen buena homogeneidad y aunque cada emisión volcánica produce unas cenizas de características diferentes y será necesario estudiar cada caso en particular, los resultados de los ensayos de tipo físico, químico, mineralógico y mecánico, «demuestran que estas cenizas volcánicas cumplen con los requisitos normativos para su uso como adición mineral en cementos». También te puede interesar: 4 tendencias sostenibles para la construcción en este 2022 La ceniza volcánica se debe considerar como «un residuo natural», ha añadido la investigadora del equipo María Victoria Borrachero. «Ha ocupado o está ocupando espacios que corresponden a infraestructuras, industrias, vías de comunicación, campos de cultivo y viviendas, de ahí la importancia de llevar a cabo estos estudios para poder aprovechar este material». El equipo del Giquima-Icitech de la Universitat Politècnica de València presentará los resultados del proyecto en el próximo Congreso Nacional de Materiales, que se celebrará del 28 de junio al 1 de julio en Ciudad Real. De aquí en adelante, el nuevo reto será la evaluación del comportamiento de estos cementos a un año y la optimización de la dosificación en la composición de los nuevos cementos con cenizas procedentes del volcán Cumbre Vieja. Fuente: ABC