En el 2025, Ecuador enfrentaba un panorama desafiante. Las consecuencias de las profundas crisis que vivió el país en 2023 y 2024 incidieron en la confianza de las personas y de las empresas, frenaron la inversión y afectaron el empleo. Las circunstancias políticas, económicas, energéticas y de seguridad afectaron al país, en general, y al mercado automotor, en particular. Por casi dos años, las ventas automotrices se contrajeron, pero tras las elecciones presidenciales de abril, el panorama cambió: los indicadores económicos mejoraron, la confianza del consumidor y de las empresas aumentó, y las decisiones de compra que se habían postergado se retomaron. El aparato productivo se reactivó. Las ventas del sector crecieron cada mes hasta que al finalizar el 2025, la comercialización de vehículos cerró con un incremento del 15 % con relación al 2024, aunque todavía se mantienen un 6 % por debajo de los resultados de 2023. El año anterior se comercializaron 124.505 unidades. También te puede interesar: Recuperación del mercado automotor fortalece empleo y recaudación en Ecuador El desempeño de las exportaciones marcó el ritmo de este impulso, sin duda, los acuerdos comerciales jugaron un papel relevante, que facilitan la inversión, fortalecen la competitividad y amplían mercados. Las exportaciones no petroleras crecieron en un 18,3 % con relación a 2024, lo cual llevó a un incremento de la demanda de las actividades logísticas y de transporte. La consecuencia: más vehículos comerciales para atender los requerimientos del sector. En 2025, se vendieron 13.189 camiones, un 40 % más que en 2024. Una cifra récord que muestra el dinamismo de las cadenas productivas. Las perspectivas para este 2026 dependerán de la estabilidad de las condiciones que favorecieron la recuperación del 2025. Si se mantienen reglas claras y previsibles, se revisa la estructura arancelaria para mejorar la competitividad, se garantiza un acceso adecuado al crédito y se fortalecen las políticas comerciales que fomentan la inversión y la formalidad, el mercado automotor ecuatoriano podría sostener —e incluso superar— el desempeño alcanzado en 2025.