Rosana Mancino contó su historia como periodista y cómo era la modalidad de trabajo en sus inicios cuando no estaba en boga la era digital. También habló de cómo tuvo que aprender las nuevas formas de comunicación digital y cómo se adaptó a ellas. Cuando fue consultada sobre su metodología de trabajo, confesó que se basa en parte en estrategia y en intuición. Esta adaptabilidad se debe en parte a la naturaleza de su trabajo como periodista de viaje. “Es nuestra voz la que emociona, cuenta e inspira a los lectores, yo los llamo lectores, no seguidores”, cuenta. Rosana abrió su memoria para contar acerca de sus experiencias viajeras. En especial en Sicilia, la tierra natal de su papá, o Loja, que fue donde se desarrolló gran parte de su niñez. “Por donde quiera que uno vaya, solo hace falta viajar con ojos curiosos. No seamos viajeros de paso, sino que hagamos que el viaje nos transforme. No quiero que la gente que me lea, vaya al destino solo para tomarse una foto, Creo que hay que abogar por un turismo consciente y sentido”, dijo. Por su parte, Adriana Márquez, como nativa digital, contó su vivencia desde el periodismo tradicional y la transición hacia el boom digital. La periodista contó cómo este boom le ayudó a despuntar su carrera independientemente, considera que se le abrió las puertas a muchos profesionales alrededor del mundo. De esta manera, habló de una democratización del periodismo. A pesar de eso, cree que el periodismo tradicional va a desaparecer, sin embargo considera interesante cómo los medios convencionales se adaptan cada vez más a esta nueva modalidad de trabajo. Cuando habló de los errores que se deben evitar al momento de hacer comunicación digital, Adriana afirmó que es más importante hacer comunidad que ganar seguidores. Ella recomienda “no mentir a tus seguidores” y al momento de generar una estrategia evitar replicar casos de éxito de otros comunicadores; para la experta, es esencial encontrar una voz propia sin estar sesgado a una cifra. En cuanto a su análisis de cómo se encuentra Ecuador como destino, ella considera que hay muchas cosas que faltan por documentar, y que empezar por explotar el turismo comunitario es un gran paso. “Tenemos un país que se presta para descubrirlo con un alma aventurera. En un país tan pequeño, tenemos absolutamente todo”, dijo. También habló de su experiencia al viajar sola por el mundo y de empoderar a otras mujeres a lograrlo y cómo esta actividad ayuda en su transformación profunda personal. Por su parte, Juan Sebastián Valarezo considera que la conectividad y el Internet son esenciales para todo ámbito para complementar la experiencia de los usuarios. La conectividad que antes era básica, ahora es indispensable. Con el paso de los años los usuarios se adaptaron para contar historias y experiencias y hoy en día, la importancia de la conectividad está donde el usuario está conectado con la experiencia. También habló de la infraestructura tecnológica que hay detrás del uso del Internet. No solo se trata de dar un servicio de Internet, “también hay temas de ciberseguridad y el acceso a nubes que protejan los datos del usuario”. Esto es esencial en el sector del turismo porque las plataformas de viajes utilizan muchos datos y por eso es importante entender sobre analítica. En cuanto a la democratización del Internet, considera que aún existen brechas digitales en puntos de interés turístico en el país. Es importante cambiar el chip del acceso a Internet en diferentes categorías de hoteles para que este sea accesible para el viajero. Considera que es importante hacer un refuerzo en este aspecto. Para él, lo más importante, en cualquier industria, es la experiencia del usuario, generar relaciones y fidelizar al cliente; y, sobre todo, tener un nivel que esté a sus expectativas. Un tip para la comunicación digital, es tener lugares “instagrameables”, darles un lugar a los viajeros a que cuenten su propia historia.