Según información de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), en el primer semestre de 2024 el crédito creció en un 8,1%, una de las tasas más bajas desde 2021, lo que refleja una desaceleración en la colocación de préstamos en ese periodo. Por su parte, en términos mensuales, la cifra muestra un ligero crecimiento frente a mayo de 2024, con un incremento de 0,1 puntos porcentuales. En cuanto a los segmentos de crédito, el productivo ha presentado una ligera mejoría; mientras que, los demás segmentos se mantienen en desaceleración; en el caso del crédito educativo evidenció una contracción. También puedes leer: Millennials y solteros, quienes más se endeudan en Ecuador Si bien el crédito de consumo mostró una tasa de crecimiento de dos dígitos (12,2% a junio de 2024), ha evidenciado una desaceleración desde mayo de 2022, lo que, a su vez, coincide con un menor consumo de los hogares, según las cifras del Banco Central en el primer trimestre del año. En tanto que, el microcrédito crece a una tasa del 5,3% y el de vivienda al 2,9%. La contracción del crédito educativo, en cambio, alcanzó una tasa del -17% en junio. Especialistas indican que entre los factores que inciden en la evolución del crédito está la limitación de la liquidez que han tenido los bancos debido a las tasas de interés en los mercados internacionales, y, a la baja inversión extranjera en el país, lo que restringe el ingreso de capitales. Además, las contribuciones para el conflicto interno también podrían haber impactado en la colocación del crédito, según lo había advertido Asobanca. En junio de 2024, la tasa de morosidad se situó en 3,55%, el porcentaje más alto desde junio de 2016, periodo en el que el terremoto de Manabí afectó la economía ecuatoriana. Esta tasa es un indicador que refleja el porcentaje de préstamos que no se están pagando a tiempo en relación con el total de préstamos otorgados por una entidad financiera. También te puede interesar: ¿Qué vivienda podría comprar con USD 1 millón en las ciudades más caras del mundo? La tendencia creciente de ese indicador también es un reflejo de la situación económica del país, con importantes desafíos en el mercado laboral y una contracción de ingresos en los hogares, lo que ha complicado la capacidad de pago de los ciudadanos.