Asegura que las mipymes, previo a la pandemia, ya experimentaban una crisis, sobre todo la del sector de la construcción. Capeipi representa a ocho sectores productivos (alimenticio, construcción, eventos y servicios, gráfico, maderero, metalmecánico, químico y textil) y éste fue el primero en mostrar contracción. Y ahora, en un escenario de reactivación económica post covid, asegura que hay mucho por hacer. Enfatiza que el último paro nacional ha dejado cicatrices, sobre todo, en las empresas de Pichincha. Asegura que Quito “no es una ciudad amigable para trabajar”. Señala que la ciudad tiene el porcentaje más alto de desempleo, “si a eso sumamos que la capital es a “la que limitan, a la que le restan la posibilidad de abastecimiento y de distribución de productos”, la afectación a la industria es significativa. “No podemos permitir que no se apoye o ampare a un sector como el de las pymes que son las que generan la mayor cantidad de empleo”, dice. Ante ello es enfática al señalar que el sector requiere de financiamiento. “Pedimos créditos de, al menos, USD 200 mil, con con una tasa menor al 7% y un periodo de gracia de seis meses a un año”. Y agrega que si Ecuador se va a abrir al mundo a través de tratados de libre comercio, primero se debe trabajar puertas adentro para ser competitivos, “desde el gobierno se deben dar las facilidades para que las empresas produzcan con reglas claras de juego y sostenibles en el tiempo”. Resalta que se requiere un sistema de contratación diferente como el emergente para contratar por horas. Ante un escenario tan desafiante, Capeipi actualmente se enfoca en luchar contra la competencia desleal. “Queremos potenciar a nuestros segmentos en la contratación pública y se respeten las normas que nos exige la ley. Capeipi, además, se ha convertido en un impulsor de la gestión eficiente de las empresas a través de diferentes certificaciones, asistencia técnica y jurídica, entre otros servicios. “Seguimos potenciando a nuestros empresarios y socios para que puedan capacitarse, certificar sus procesos, sus procedimientos, sus productos y así poder ofrecer un mejor producto al mercado”, explica. Gabriela también señala con fuerza que han realizado análisis y, “Efectivamente, las mujeres son menos corruptibles y más conciliadoras, existen menos problemas dentro de una empresa. Entonces ¿Por qué no potenciarlo?”, dice. Por ello, durante su gestión también se ha enfocado en cambiar la mentalidad de los socios, avanzar hacia temas de equidad, inclusión y también de nuevas tecnologías. Y explica que su meta es impulsar clusters productivos para el crecimiento de las pymes.