Con más de 12 años posicionando exitosamente marcas globales con estrategias eficaces, Mr. Fox se consolida como una agencia de publicidad capaz de conectar una marca con su comunidad, creando vínculos emocionales profundos que trascienden en el tiempo, avalada por reconocidos productos internacionales. En Ekos conversamos con Karolina Puente, CEO de Mr. Fox, quien nos compartió los detalles de una de las campaña más exitosas que han liderado recientemente, basada en estrategias integrales, un rediseño de marca y campañas digitales que lograron un verdadero impacto de marca. ¿Cuál ha sido su campaña más exitosa y qué logró? Contamos con un sinnúmero de campañas que se han convertido en casos de éxito, pero la más reciente fue para LIV, una marca nacional de alimentos saludables comprometida con el bienestar, la transparencia y la sostenibilidad. Cuando llegó a Mr Fox, el desafío era ambicioso: consolidar su posicionamiento en un mercado cada vez más competitivo y elevar sus ventas de manera sostenida. Nuestro principal objetivo fue construir una plataforma de comunicación que no solo impulsara el crecimiento comercial, sino que proyectara a LIV como un emblema de alimentación consciente en Ecuador. ¿Qué insights guiaron la estrategia? Detectamos que el consumidor actual, especialmente en categorías de alimentación saludable, no busca únicamente productos de calidad, sino marcas que representen sus aspiraciones y principios. Existe una demanda creciente por empresas transparentes, comprometidas genuinamente con la salud y el medioambiente. Con base en estos insights, diseñamos una estrategia donde la narrativa de LIV no se limitara a hablar de beneficios funcionales, sino que transmitiera una filosofía de vida. El concepto creativo evolucionó hacia una propuesta que integraba la esencia natural y artesanal de sus productos con una expresión visual moderna, vibrante y relevante para audiencias jóvenes y conscientes. ¿Qué herramientas usaron y qué acciones marcaron la diferencia? La amplificación del mensaje se trabajó a través de un ecosistema digital, priorizando Instagram y Facebook por su capacidad de generar engagement emocional. Utilizamos un algoritmo propio que desarrollamos en 2012, originalmente para abrir mercados como Colombia y Estados Unidos, y que hoy nos permite identificar audiencias con alta afinidad y optimizar campañas de pauta estratégica. Todo el enfoque fue data-driven: realizamos tests con mapas de calor para adaptar los artes al comportamiento del usuario en tiempo real en los primeros 3 a 5 segundos y usamos contenidos co-creados con microinfluencers para reforzar la autenticidad del mensaje. Esta combinación de tecnología, creatividad y enfoque humano fue clave para lograr una amplificación efectiva y relevante. Además, aplicamos campañas de pauta estratégica optimizadas para performance, combinadas con contenido editorial basado en storytelling aspiracional. También te puede interesar: Marketing de Influencers: El poder de las audiencias auténticas ¿Qué desafíos enfrentan y cómo los superaron? El mayor desafío fue lograr que un discurso cargado de valores éticos y sostenibilidad no se percibiera como genérico o superficial en un entorno digital saturado. Para superarlo, diseñamos una estrategia de autenticidad radical, donde cada pieza de contenido fue rigurosamente construida para transmitir credibilidad, cercanía y consistencia. Priorizamos una ejecución que no hablara desde la marca hacia el consumidor, sino que construyera puentes de conversación y pertenencia, validando el compromiso real de LIV en cada interacción. ¿Qué aprendizajes deja esta campaña? Esta experiencia nos reafirmó que el crecimiento sostenible no se logra amplificando el ruido, sino amplificando el propósito. Las marcas que hoy conquistan a los consumidores son aquellas que entienden que cada punto de contacto es una oportunidad para construir confianza. El futuro de la comunicación en Ecuador estará marcado por un consumidor que exige acciones, no solo declaraciones. Vemos una clara tendencia hacia la hiperpersonalización, donde las marcas deberán construir microcomunidades basadas en intereses y valores compartidos. La sostenibilidad dejará de ser un atributo diferenciador para convertirse en un requisito mínimo.